sábado, 1 de septiembre de 2012

El efecto de la sombra.

La primera vez que vi este documental, ni siquiera fui consciente de en qué momento había comenzado a llorar. Sencillamente me sorprendió un sabor a sal en los labios. 

Encontré el vídeo hace un par de años. Mientras los fotogramas avanzaban, yo sentía centenares de pequeñas esquirlas removerse. Pero no pensaba sólo en mí. El álbum familiar se desplegaba en la memoria, y veía desprenderse las imágenes, planeando como hojas secas en un aire ceniciento y triste.

En especial veía la foto más reciente de mi único hermano.

Me propuse hacerle llegar el DVD. La caja incluye otro disco interactivo para trabajar la sombra. Logré hacerlo, aunque a día de hoy, a más de un año, ignoro cuáles fueron los resultados, si es que se produjo alguno.

Del tema de la sombra habíamos hablado varias veces antes de dejar de vernos. El hecho de ser un argumento conocido, no redujo el impacto emocional que me causó ver esta película. Quedé desarmada.

Con todo, permanezco en una convicción profunda, fruto de muchas derrotas:

No podemos ayudar a nadie. 
Nunca.

Y podemos ser un apoyo para quien quiere ayudarse. Incluso podemos llegar a ser un formidable paracaídas.

Pero el que tiene que saltar del avión y tirar de la anilla es el paracaidista.
No conozco otra forma más notable de ir contra el sistema.




Mariaje López.

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2 comentarios:

  1. Anónimo2/9/12 10:53

    Eres preciosa, fresca, inocente, un recipiente a llenar, eres perfecta para escuchar.

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  2. Unas palabras preciosas, ojalá seas visionario.
    Gracias.

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