domingo, 14 de octubre de 2012

¿Rosas en el mar?



¿Eres de los que suelen mirar hacia arriba buscando su estrella? Pues bien; yo me confieso testaruda en el intento.

Hasta que me di cuenta de que estaba mirando en el lugar equivocado




Un día, escuchando una canción de Massiel me hice esta pregunta: ¿Además de rosas, también sería más fácil encontrar estrellas en el mar? No sólo por el hecho de pertenecer a un signo de agua, Cáncer; también porque mi pictografía onírica está plagada de ejemplos que conectan las emociones con el mundo acuático.

Encontrar nuestra estrella significa descubrir nuestra posición en el mundo, tomar consciencia de saber qué queremos y adquirir la facultad de llevarlo a cabo. Conectar con nuestro talento cualquiera que éste sea, y a partir de ahí fluir en congruencia.

A veces tenemos que prosperar en lugares inhóspitos. Sentimos esos hábitats como artificiosos y ajenos a nuestra sustancia. Buscamos incansablemente espacios donde poder ser nosotros mismos y a menudo desesperamos. Tenemos la sospecha de que nuestra estrella se aleja, perdida en un cielo inaccesible.

¿Pero, y si miramos hacia ese otro gran azul, el mar de las emociones? La curiosidad es un remedio eficaz contra el desánimo, capaz de trascender las páginas más emborronadas de nuestra bitácora. Con ella como bandera nos aventuramos a la búsqueda de ese Nuevo Mundo que puede ser el nuestro.


 Es más fácil encontrar estrellas en el mar.

 

Mariaje López.

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