lunes, 28 de enero de 2013

Salobreña





Océano lento,
vidrio longevo.
Tabernáculo inmenso
que lame el velo rasgado
de un cielo incierto.

¿Qué traes de nuevo?

Océano lento,
susurros quedos.
Bálsamo que despacio
cura tu cuerpo
de amores rancios.

¿Hay un sol nuevo
rompiendo el cerco?
¿Parió la noche  
su otro retoño
de viento y fuego?

A éstas alturas
¡Yo quiero verlo!  





Mariaje López

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2 comentarios:

  1. Veo, en tu sucinta oda, un océano vivo y un cielo en dudas. Me quedo con lo primero.

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  2. :-) Max... ¡no te pongas estupendo!
    (si puedes) ;-)

    Y con permiso de Don Latino, te aclaro que fueron dudas pasadas, y que se resolvieron bien, a la larga.

    Gusto de recibirte en casa, ¿qué tomas?

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