lunes, 5 de septiembre de 2016

El mundo de la línea infinita: Nostalgia (Extracto)


Seguimos con el extracto número cinco de El mundo de la línea infinita: Nostalgia. De los precedentes hay enlace abajo. 




Ramón fue el primero en acostarse; ella todavía se quedó un rato en el cuarto de baño. El espejo era un testigo fiel y sin concesiones. Se enjuagó la boca, se lavó la cara, y volvió a contemplarse: en su mirada, tras una neblina permanente, brillaba una llama lejana y enigmática; era algo cuya naturaleza no alcanzaba a comprender, ya que contrastaba abiertamente con su naturaleza alegre. “Nostalgia, le había dicho su marido en varias ocasiones. La primera fue siendo novios. Le extrañó aquel comentario, pues realmente no añoraba nada. Como Ramón insistía, le punzó la curiosidad. Buscó en el diccionario el significado de la palabra y halló dos definiciones posibles:


1- Pena de verse ausente de la patria o de los familiares y amigos.

2- Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

Frunció el ceño. Que ella supiese, ninguna de las dos tenía relación con su caso. Se quitó los pendientes con la vista fija en el espejo, repitiendo mentalmente la última definición: “por el recuerdo de una dicha perdida”… Detrás de su imagen se reflejaban los azulejos de la pared. Los había elegido ella, años atrás, y debido a su entusiasmo Ramón cedió, pese a que no terminaban de convencerlo. Cada día mientras se duchaba, quedaba absorta en el diseño, y a veces se abstraía tanto que no era consciente de estar malgastando el agua. Cuando esto sucedía se regañaba por no tener cuidado con algo tan valioso.
Ciertamente aquel dibujo tenía mucho de hipnótico: en su composición, una línea sin fin unía toda suerte de motivos dispares, cada cual independiente, pero conectado con los demás por aquella ristra infinita. Centró de nuevo la atención en su imagen, y percibió ahora sí un cambio sutil. Se acercó un poco más… y allí estaba, en el fondo de sus pupilas: nostalgia. ¿Por qué hasta ese momento no la había reconocido?  Cayó en la cuenta de que nunca antes había mezclado ambas visiones, la de su rostro y el dibujo en la pared. Parecía existir una relación, pero ¿cuál? Advirtió una huella borrosa, la memoria de un lugar remoto y a la vez familiar, y le turbaba esa cercanía difusa. No era miedo lo que experimentaba, sino inquietud; como de estar a punto de alcanzar el borde de un precipicio extrañamente amable. Colgó maquinalmente en la barra la toalla húmeda. Pensándolo despacio, también otras circunstancias le suscitaban idéntica fascinación. Siempre le pasaba cuando su atención era capturada por líneas interminables. Por ejemplo: con los raíles del tren, o con la línea del horizonte sobre el mar, o incluso al anochecer, cuando un solo trazo unía el perfil de los tejados a contraluz. Estaba claro que ese tipo de imágenes le provocaban nostalgia. “Pero nostalgia… ¿De qué?”. 

El mundo de la línea infinita. (Mariaje López y Marta Virseda)
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4 comentarios:

  1. Anónimo7/9/16 10:22

    Mientras lo leía me iba haciendo la pregunta del final. Nostalgia, sí, pero de qué. ¿Nostalgia de no ser hoy como en un tiempo deseó? ¿Nostalgia de un físico al que siempre aspiró y nunca consiguió? Si así es, mejor se olvide. No le hará feliz. Un hálito misterioso envuelve el relato. ¿Dónde estará la respuesta? Antes de que pueda desbordarse por el precipicio, ¿no habría alguien que le ayude a descender a lo más profundo de si misma y encontrar el núcleo donde poderse forjar una mujer nueva?.Un abrazo, A. Esteban

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    1. Sí, Esteban, si es así, mejor que se olvide. La respuesta está en la última historia, y a decir verdad, repartida entre todas, aunque es lógico no encontrar el hilo en los retazos que como adelanto he mostrado. Cuando leas el álbum completo le hallarás sentido, estoy segura en alguien como tú.

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  2. Bonita manera de definir la nostalgia. Sentimiento que llevamos con nosotros toda la vida, de recuerdos y vivencías. Precioso Mariaje!!

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    1. Yo creo que queramos o no, lo llevamos. ¿Quién no quisiera volver a la felicidad vivida? Sobre todo si nos remite a un periodo de la infancia donde todo era posible, bendita inocencia.

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