jueves, 3 de octubre de 2019

La búsqueda


Imagen: Grigory Bruev
            
La búsqueda continúa. En verdad empiezo a creer que jamás tendrá final, quizá como consecuencia de no saber muy bien qué busco. Hasta que lo encuentre, mi existencia deambulará a la pata coja. 

Lo que busco está en el aire más puro de mi respiración. Está tan cerca que no lo veo. Y entretanto aquí estoy, en este pantano del que no acierto a salir, asfixiándome con sus vapores fétidos. El barro me llega casi hasta el corazón, y no acierto a ceñir la cuerda que me sacará de aquí. Cada minuto que pasa me hundo más y más. 

El cansancio y el sueño me vencen. Inclino la cabeza y el mundo se diluye en un borrón informe. 

Pasa el tiempo. Una venda de luz me despierta. El haz me quema los párpados y me obliga a desviar el rostro. Allí, entre los árboles, en la lejana umbría, palpita un relámpago. Es la llamarada que busco. 

Ahora ya sé a qué cuerda abrazarme. La anudo bajo mis axilas y empiezo a tirar. Mi esfuerzo al fin tiene sentido. Intuyo de repente la verdad: la meta no era esa luz. Ella solo es el faro que alumbra el camino, la estrella que marca el rumbo y da sentido a la búsqueda. 

Al fin he comprendido la paradoja: la meta no es un lugar, sino el camino mismo, y lo que parece la meta, es solo el relámpago que señala la dirección e ilumina la senda.


Mariaje López©Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Galopando


            
Heroína./Foto: LVC


A Jaume lo encontraron sentado en la taza del váter de un servicio público estrecho y mugriento, con los ojos azules entornados bajo el penacho largo de su flequillo rubio. La mano derecha colgando flácida entre las rodillas, una jeringuilla sucia pinchada en la vena cubital de su antebrazo izquierdo. Fue el día de su vigésimo séptimo aniversario. 

Su familia nunca fue un buen ejemplo para él. Una madre enferma de Parkinson, lo que no la eximia de ser chismosa y manipuladora en grado sumo, un padre alcohólico, un hermano ladrón que daba palizas a su mujer, otro jugador y tramposo, y dos hermanas; la pequeña violada a los trece años por sus presuntos amigos, y la mayor enfermera de su madre, auxiliadora en los delirios paternos y criada de todos. 

Las drogas estaban al alcance de la mano, no del bolsillo. Para conseguirlas Jaume recurría a pequeños hurtos y atracos. A veces arramplaba con el monedero de la madre o con la cartera del padre. 

De pequeño había sido gordito, luego, la forzada delgadez aproximó sus rasgos a los de Robert Redford. Una de sus conquistas lo apodó Dorian Gray, “porque mirándote —le dijo—, nadie creería lo que se cuenta de ti”. 

Poco antes de la sobredosis acababa de cumplir un año de condena en la cárcel de Carabanchel. Allí el azul de sus pupilas se convirtió definitivamente en vidrio ahumado. La ligera sinuosidad de su nariz adquirió el filo de una guadaña, y sus carnosos labios se replegaron en una palidez estéril y agrietada. Quizá existía un camino de vuelta pero nunca lo encontró. Ni siquiera lo buscaba. ¿Volver a dónde? Solo quería huir hacia adelante. 

Nunca se supo si la heroína estaba demasiado pura o demasiado adulterada, o si la cantidad letal fue inyectada adrede. En su entierro hubo más suspiros de alivio que lágrimas de compasión. 


Mariaje López©Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.


           


martes, 1 de octubre de 2019

La momia de don Sinasún

Imagen: pinterest.com.mx


Cuando Inma, la viuda de Benito, iba a ser enterrada en la tumba familiar junto a su marido, fallecido cuarenta años atrás, descubrieron que el cadáver del hombre estaba incorrupto. Por tanto, ella no pudo ser enterrada allí, porque —informaron a los familiares—, “La legislación vigente impide que se toque, mueva o traslade un cadáver momificado”. Finalmente la esposa fue incinerada. 

Inma, que ni aun de joven resultó atractiva, se sintió muy emocionada cuando le salió aquel pretendiente que le leía versos. Estuvieron mucho tiempo de novios, hasta que un día, hablando del casamiento, el mozo le confesó que el novio no era él. Que él era solo el intermediario de un amigo suyo. 

—Es muy tímido y no se atreve a decirte nada. 

El Cyrano a la inversa no era otro que el tal Benito, que por entonces ya era viudo de su primera esposa y tenía una hija. Tras el estupor inicial, Inma accedió a casarse con él, en parte porque tanta timidez la llegó a conmover, y en parte porque sospechaba que de no aceptar, llevaba camino de quedarse para vestir santos. Pronto llegó a la conclusión de que quizá habría sido mejor destino que el que le esperaba junto a aquel novio en diferido, que no tardó en dar pruebas de su mezquindad. 

En el barrio donde vivían, al Benito de puertas para afuera le apodaban el Sinasún, contracción de “sin asuntos”, por su aspecto de persona apacible y bonachona, si bien insulsa en el trato y desmadejada en gestos y andares, aspectos en los que redundaba su forma de hablar, de balbucir más bien, mostrando más de lo deseable la punta de una lengua pastosa y una voz que lo hacía más ininteligible, aprisionada en la sonrisa torcida, y embadurnada de artificiosa camaradería. 

Solo una amiga íntima de Inma, depositaria de sus confidencias, sabía del carácter real de Benito, agrio y desprovisto de toda emoción. Entre aquellos desahogos Inma había confesado que su marido formó parte de un pelotón de fusilamiento durante la guerra civil, y que acabada la contienda, practicó la delación contra sus vecinos en repetidas ocasiones, casi todas infundadas, solo para vengarse de presuntas ofensas, reales o elucubradas. 

Seguramente, de haber ocurrido esto en la Edad Media, ahora tendríamos en los altares a San Sinasún, y se veneraría una vez al año su cuerpo incorrupto en la cripta de alguna iglesia. Hoy se sabe que este tipo de momificaciones naturales suceden con más frecuencia de la que se piensa. No obstante cabe preguntarse cuántos Sinasunes figuran entre los santos canonizados.


Mariaje López©Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.