martes, 12 de febrero de 2019

El enterrador (Un microcuento para Blas de Lezo)


Microcuento que leí en el programa de RNE Sexto Continente, dirigido y presentado por Miguel Ángel de Rus.




A paladas de tierra húmeda sepulto al hombre al que renombraron con la mitad de ese título, y sabe Dios que hubieran de llamarle hombre y medio, pues si a su cuerpo le faltaban miembros, a su valor y determinación no les faltó nada. Lo puedo contar yo, que luché con los españoles contra aquel bosque de navíos ingleses, y supe de la vergüenza con que regresaron a su patria después de haber dado por cierta la victoria anticipadamente. El rey británico hizo hasta acuñar monedas conmemorativas y luego prohibió a los historiadores relatar tan imprevista derrota. No conocían al tullido, ni se imaginaban lo que era capaz de mover y remover los brazos y piernas de sus hombres, y más su bravura. 

Sello la lápida y escucho algunos gemidos, y veo humedecerse rostros bien curtidos. Los que le conocieron no lo olvidarán, pero me pregunto si la historia lo enterrará en su olvido más profundamente que yo. Tengo por cierto que no lo permitirían sus paisanos si británico fuera, pero los españoles tienen un punto de acomplejados que les hace recrearse en sus miserias y despreciar sus grandezas. 

Mariaje López© Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

sábado, 9 de febrero de 2019

Lo que vemos y lo real



Imagen: Estudio Saatchi & Saatchi (Publicidad para un museo de arquitectura)

Miro hacia fuera, y veo lo que deslumbra embadurnado de luz; miro hacia dentro, y adivino lo que dormita cargado de sombra. Miro alrededor, y veo lo que el mundo de los hombres quiere mostrarme, además de lo que prefiero ver. 

Indistintamente a lo que busque la mirada, ya sea egocéntrica o solidaria, ya persiga la verdad o edifique la mentira, ya sea su fin la iniquidad o la justicia, se nos olvida que lo que percibimos, es solo una pequeña parte de lo que existe

Si tuviéramos la visión del todo, decidiriamos de otra forma, o hasta puede que dejásemos de tomar decisiones, en la consciencia abrumadora y paralizante de la complejidad infinita de lo real. 

Nuestra incapacidad para contemplar la realidad total debería obligarnos, por una suerte de de determinación genética, a buscar otras caras de lo real en la mirada de otros. En lugar de eso la tendencia es negacionista o en el mejor de los casos, tolerante. 

Puesto que tal determinación no existe, la conclusión es que como sujetos filosóficos estamos mal planteados, y temo que no hay arquitecto al que reclamar. 


Mariaje López© Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

sábado, 2 de febrero de 2019

LA NIÑA DEL RINCÓN: la voz de una resiliente




“La vida carece de trucos. El destino es nuestro mejor aliado, junto a ese magnetismo que nos acerca, queramos o no, para aspirar de nuevo la esencia de lo que hemos sido y lo que somos. Y esa vuelta hay que recibirla sin miedo, con todos los honores, apostando por el resto de los días, puesto que nada ha sucedido en vano, y todo aquello que nos marca se aposenta en la memoria con una fuerza extraordinaria”. (La niña del rincón p. 80).