domingo, 21 de marzo de 2021

-24- Serie de relatos "Obras de la pintura". UN HADA DEBAJO DE UN SAUCE

 

Sauce llorón, de Claude Monet


    Un hada. 

    Sé que era un hada. 

    Me la encontré ayer debajo de un sauce. Apoyada en un sauce. Dentro de un sauce. Hay dos al final del sendero que bordea el curso sediento de un arroyuelo, uno a cada lado. Las ramas que hasta hace poco colgaban desnudas, se mecían suavemente cuajadas de pequeñas hojas, como guirnaldas de lágrimas en la brisa. 

    Yo nunca había estado debajo de un sauce. Siempre los he mirado desde fuera con deleite. Pero ayer sentí el impulso de meterme dentro, y atravesé la cortina de ramas y hojas. Entonces la vi. 

sábado, 20 de marzo de 2021

-23- Serie de relatos "Obras de la pintura". REMEMBRANZA

 

The Iris bed, de Charles Courtney Curran

Recuerdos hoy venerados que cuando sucedieron pasaban desapercibidos. La vida gastándose sin darse importancia, sin voces, sin excesivas llamadas de atención. 

Y tú en la nada, y yo sin ti. 

Esa locura de ver pasar las horas, indiferentes, de soñar heridas constantes hundidas en minutos ciegos. Esa locura. 

Abrázame y déjate abrazar antes de regresar al vacío. Déjame salvar el calor. El aroma. El temblor reverdecido de una esperanza. Déjame salvar las risas. 

Déjame salvarnos. Déjame salvar el amor.  


Mariaje López.
Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.

Pintura: The Iris bed, de Charles Courtney Curran

jueves, 18 de marzo de 2021

-22- Serie de relatos "Obras de la pintura". A VECES, LA FELICIDAD

 

Los enamorados, de Richard Macneil

    A veces la felicidad tiene forma de paseo al sol, y va cogida del brazo de ese hombre al que amas. A veces la felicidad te roza la nuca como la caricia tierna de una madre asustada. A veces la felicidad es una vereda despoblada, bendecida por insectos y pájaros que aguardan la primavera. 

    A veces la felicidad te refresca la cara como una brisa antigua, o se extiende como un espejo a tus pies; delicada, sin límites ni preguntas. A veces, la felicidad es un fractal anclado en en las orillas del tiempo. 

    A veces la felicidad es un balcón con una mesa y dos sillas, y tres macetas en flor. A veces, casi siempre, la felicidad es un ruiseñor que te canta cada día, pero al que casi nunca escuchas. A veces la felicidad sois él y tú, en una tarde de sol, en cualquier camino.  


Mariaje López.
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Pintura: Los enamorados, de Richard Macneil

miércoles, 17 de marzo de 2021

Una gata vieja y dos tórtolas turcas

 

Foto: Mariaje López

   Fortunata y Jacinto; así bauticé a la pareja de tórtolas turcas que desde hace año y medio decidieron quedarse a vivir y anidar en época de cría en nuestro jardín. Por supuesto, no distingo a Fortunata de Jacinto. 

    Todas las mañanas repongo los dos comederos de aves ante la impaciente mirada de una decena de estas palomas que aguardan sobre el cable del tendido eléctrico, y la de no menos de treinta gorriones, que apostados entre las ramas bajas del gran cedro esperan obtener su ración. Luego las demás tórtolas se marchan, a excepción de Fortunata y Jacinto, que como he dicho, viven aquí. 

martes, 9 de marzo de 2021

Rosa marchita

 


Imagen: Flickr


Cuando tiendo la ropa me acuerdo de ti, 

de cómo te enseñaba; de cómo te aprendí. 

De cómo me dolía 

aquella rosa marchita 

en tu perfil. 


Mariaje López.
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lunes, 15 de febrero de 2021

-21- Serie de relatos "Obras de la pintura". EL TALENTO DE LISSETTE (Parte II y Final)

 





Parte II

    El restaurante era discreto, pequeño y elegante; la comida exquisita y el vino delicioso. No podía decirse menos de la conversación. Ella se sentía en la gloria sumergida en el océano de la mirada de él. Charlando y riendo llegaron al postre.

    —Es usted tan encantadora, Lissette.

    —Gracias. Y usted muy amable, Adrien.

    —Sin duda su dulce carácter fue de gran ayuda para conseguir el empleo que tiene. ¿Lleva mucho tiempo al servicio de mademoiselle Mistinguett?

    —Cinco años. Somos casi como hermanas.

    —Me preguntaba… —carraspeó. Parecía indeciso. Lissette imaginó que quería proponerle una segunda cita.

    —¿Sí?

    —Me preguntaba si usted querría… verá… siento reparo en proponérselo.

    —No soy un ogro, atrévase.

    —¿Un ogro? No por el amor de Dios, ni mucho menos —negó, un tanto reconfortado—. Pues verá, me preguntaba si usted querría presentarme a mademoiselle algún día de estos.    

-21- Serie de relatos "Obras de la pintura". EL TALENTO DE LISSETTE (Parte I)

 

Lissette en la mesa de maquillaje - de Leo Gestel 

Parte I


    Aquel era el mejor empleo que Lissette había tenido jamás. El salario no le alcanzaba para grandes lujos, pero al estar incluidos el alojamiento y la manutención, su cartilla de ahorros era engrosada cada mes con una apreciable cantidad de francos. Ser la asistente personal de una de las vedettes más famosas de París tenía sus inconvenientes, pero también sus ventajas. Había sabido ganarse la confianza de su jefa, y la complicidad femenina establecida entre ellas fulminó hasta cierto punto las barreras contractuales. Además le resultaba menos ingrato atender las órdenes de una sola persona que las de toda una familia, surtida de miembros igualmente caprichosos, por lo general. Así que cuando mademoiselle Bourgeois —conocida en el mundo de las variedades por el nombre de Mistinguett—, le ofreció el trabajo, no se lo pensó dos veces. 

martes, 12 de enero de 2021

-20- Serie de relatos "Obras de la pintura". LA MAÑANA DE BODAS

 

El traje de bodas, de Fred Elwell


Aquella mañana Elena se levantó muy temprano. La noche de vigilia no había marchitado su lozanía, pues la intensa felicidad que experimentaba actuaba sobre su aspecto como un filtro infalible de belleza. El posible cansancio no atenuaba un ápice el brillo jubiloso de su mirada. Por fin era llegado el día en que Ignacio y ella contraerían matrimonio. 

Él fue siempre el amor de su vida. Se conocían desde niños, y desde entonces sus almas congeniaron de tal modo que ni las distancias ni los avatares de la vida pudieron separarlas. Se habrían casado mucho antes de haber prometido a sus respectivos padres que antes terminarían sus carreras de Derecho. En contrapartida, y como regalo de boda, éstos les ayudarían a montar su despacho en una calle céntrica de la capital.  A Elena obligaba más esta promesa, por el hecho de que su padre hubiera fallecido dos años antes víctima de una enfermedad incurable.