miércoles, 19 de octubre de 2022

La camisa

 




LA CAMISA


Me he puesto una camisa tuya, y he salido a pasear las calles. 

No sé adonde ir, ni qué hacer.

Las aceras maltrechas por la que tanto protestabas, levantadas, sin espacio para el peatón, me resultan extrañas en tu ausencia. 

Remolco mi orfandad por su adoquines despojados y ajenos, a pasos lentos, indecisos. 

Camino como una estrella sin cielo, precipitada en lo profundo del mar. 

Me remiro la camisa, acaricio el tejido como me acaricia él. Tu elegancia me favorece, mamá. 

Era algo innato en ti. Jamás vulgar, ni estridente. 

Hoy, quise hacer algo especial por tu cumpleaños. El que pudo ser el último y al que no llegaste. 

Mis pies me conducen una y otra vez hasta tu casa, me llevan por tus rutas y me empujan a tus tiendas favoritas. 

Quizá lo especial sea hacer esto. Recorrer tus mapas sin rumbo fijo, con mi tristeza y tu camisa puestas. 

Dándote las gracias por haberme salvado tantas veces. 

Al fin decido un destino: vuelvo a casa, contigo. 


Mariaje López

Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.



miércoles, 12 de octubre de 2022

Octubre

 


    En octubre vino al mundo mamá. En un amanecer de octubre se ha marchado de él. En octubre, hace dos años, lo dejó su hijo Antonio, mi hermano. Cuando estaba en el hospital junto a mamá, acompañándola en los seis días que duró su agonía, vino a mí este poema de Robert Frost. Lo leí en el acto de despedida durante el velatorio, entre las notas de violín —que hacían presente a mi hermano— de una pieza de Shostakovich.


OCTUBRE — (Robert Frost)


Oh, silenciosa y plácida mañana de octubre, 

tus maduras hojas presienten su caída.

El viento de mañana, si sopla fuerte

acabará con todas ellas esparcidas. 


Los cuervos claman en lo alto del bosque; 

puede que mañana se agrupen y emprendan la salida. 

Oh, silenciosa y plácida mañana de octubre, 

alumbra las horas de hoy perezosamente. 


Haz que este día sea menos fugaz, a nuestros ojos.

Ya sé que los corazones se prestan gustosos al engaño,

embaucándonos como tú sabes. 


Deja caer una hoja al amanecer, al mediodía libera otra; 

una que caiga de nuestro árboles, la otra de más lejos. 

Haz que el sol extraiga la levedad de la bruma;

cautiva a la tierra con tus amatistas. 

¡Despacio, despacio!


Compadécete del temblor de la vid, al ver todas sus uvas

con las hojas consumidas a causa de la helada, 

y la gloria de sus racimos condenada, asimismo, a perecer. 


Compadécete del temblor de la vid

que pende del muro. 





jueves, 6 de octubre de 2022

Orfandad


 FRANCISCA LADERAS TOLEDO, Paquita. Mi señora madre. Mamá.

Se compadeció de todos. Se desgastó en amor.
Descanse en paz. En toda la que merece.
18 de octubre de 1930 — 3 de octubre de 2022
No cupo mayor ternura en sus caricias ni más amor en su corazón.
Y nunca me sentí tan huérfana.

martes, 15 de febrero de 2022

La Paqui




    Llega la nieta y mira a su abuela: la reconoce, es la Paqui, su Paqui. Se muda toda en dulzura, coge sus manos, y llora con disimulo, inclinado el rostro. 

    Le dice —se dicen—cosas  bonitas, palabras tiernas y risueñas. Las miradas rebosan, se truecan los milagros en la luz vespertina. Se intercambian gestos consabidos, contraseñas que les son propias y familiares.

    La nieta encuentra los manantiales perdidos, zahorí de los pedregales que en lo profundo rezuman. 

    La besa —se besan—. Se marcha triste por lo que deja, y feliz por lo que permanece. 


Mariaje López


  Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.

Tercera planta, habitación 375.

 

Fotografía: Mariaje López



    La mirada sabe lo que el corazón le cuenta, sabe lo que la razón esconde. Por saber sabe hasta que la hora se aproxima. La hora de las despedidas.

    —¿Por qué lloras mamá?
    —O-e-no- iero- epararme- e-i
    —¿Lloras porque no quieres separarte de mí?
    —Hi.
    
    El infarto cerebral ha afectado al lenguaje. Lleva cinco años hablando poco, cada vez menos, pero cuando hablaba, se la entendía. Tras el infarto solo balbucea. Me mira con el brillo nublado de sus ojos cansados. Ojos que me anhelan y no siempre me encuentran. Ojos que no encuentran su alegría pues se la robaron. Por más que se resistía acabaron quitándosela.
    
    —Que no nos roben la alegría, igual que le pasó a la abuela —me dice mi hija.
   
   —No podríamos permitirlo en honor a ella. Aunque solo sea para que su dolor tenga sentido, para que sea un Maestro.
    
    Tomo sus manos temblorosas y acaricio los dedos pálidos, desfigurados, la piel suave. Manos que para protegerme se lastimaron, que para alimentarme se desgastaron. Manos que nunca podré llenar en la medida misma que se vaciaron. Mi corazón rebosa de gratitud y amor mientras llora por el tiempo que devoró la tormenta.

Mariaje López

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martes, 28 de diciembre de 2021

-30- Serie de relatos "Obras de la pintura". ENAJENACIÓN

 

Lady Justice - Elsma


¿Qué sucedió para que a mordiscos rabiosos desbarataras tu vida? ¿Por qué devoraste el futuro de tus retoños? ¿Por qué pagaste con traición el amor que te daban?

¿Intentando avanzar de disparate en disparate? ¿En qué momento perdiste la cordura? ¿Qué demonio latente aguardaba en tus entrañas para ver la luz?

Y ahora, ¿qué va a ser de ti, apartada de todos los que te quisieron? ¿Qué ración te espera sino amargura y demencia?

Nunca pensé que sentiría lástima por ti. Yo, que he sido lástima de tantos. Yo, que aun enredada en el caos nunca dejé de caminar hacia el orden. Y he aquí que tu hiciste el camino inverso: de orden al caos. Ya nunca podrás volver a desandar lo andado. Nunca se puede. Tendrías, con mucha suerte, que buscar un desvío y encontrar por otro sitio lo que tan vanamente lanzaste al azar con un bramido insensato.

¿Sabes? Menospreciar la generosidad brindada sale muy caro. Pero crucificarla es imperdonable. Y lo terrible del castigo es que nunca alcanza a uno solo. Su ejecución no posee la limpieza que se le presupone a la justicia. No selecciona los cortes con la precisión de un escalpelo. El castigo siempre arrasa con las inocencias colindantes. Por eso la justicia en la práctica solo es un supuesto. Por eso tú ansiarás el perdón, y aunque lo obtuvieras de todos, nunca será bastante, porque te faltará el tuyo. Y ese nunca lo tendrás.


 Mariaje López


Pintura: Lady Justice - Elsma

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-29- Serie de relatos "Obras de la pintura". PORMENORES

 

El asiento de la ventana - Wiliam Orpen


Una ventana que enmarca unos árboles con pájaros que beben en las hojas amarillas. Una brisa que mece el guion cotidiano, el escenario reconocible; la cadencia de los silencios y de las músicas de ese otro corazón que late acompasado al tuyo.

El recuerdo dulce que abraza una pena, la mirada sabia que acuna una risa, unas manos que preparan el café de media tarde, otras que recogen la caricia lanzada desde unos labios. El ángel que reposa en la memoria de los azares comunes.

Un libro abierto sobre las rodillas, una gata jugando fuera, descuidada al fin de todo peligro. Otro minuto que surca la mirada que te sacudió un día, para siempre, y que te reconforta ahora de las heladas que florecen salvajes, más allá del jardín. La mirada que tanto ama tu alma porque la reconoce y se busca en ella.

Un teclado, una pantalla, un bolígrafo de tinta gel y un cuaderno que se hace puente para que la voz secreta cruce, conquiste los senderos y las autopistas. Para que en su llamarada alumbre los enigmas propios y ajenos, para sostener el cansancio y alimentar la esperanza en aquellas cosas que pueden alcanzarse.

Un amor que llega y se acomoda en el aire tibio que baña a todos los amores, que justifica una vida, un momento que acoge todos los momentos, todos los matices de celeste y violeta. Un gesto simple y espontáneo que revela la certeza de un corazón que encontró su ruta.


Mariaje López

Pintura: El asiento de la ventana - Wiliam Orpen

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domingo, 12 de diciembre de 2021

-28- Serie de relatos "Obras de la pintura". LAS DULZURAS PERDIDAS

 

Cabeza y mano en azul - Oswaldo Guayasamin

        Hoy, mirándome en tus ojos, he podido escuchar nuestras antiguas voces. He visto pasar de largo las cosas que no ocurrieron; cosas que deseábamos ambas, alegrías que se mantuvieron lejanas y caricias que optaron por ser esquivas, tantas luminosas verdades eclipsadas en el regusto salobre de las lágrimas.

Todo aquello que nos debíamos, las dulzuras perdidas, las canciones junto al fuego, las viandas amorosas sobre el mantel. Todo lo que anhelábamos y sin embargo expulsamos de nuestra casa común, creyendo que así nos salvábamos.
    
La ternura doliente de nuestra mutua ausencia ha descendido sobre nosotras, implacable, desnudando nuestra indigencia, adquirida en tanta lucha a ciegas contra el destino. A ciegas, como colapsan las estrellas en el hambriento vacío que las aniquila.
    
Tengo las manos rebosantes de tanto amor desperdiciado y no sé qué puedo hacer con él; porque llega tarde, cuando tú casi no puedes recibirlo, aunque yo me desespere por dártelo. Ahora, que tus labios ya olvidaron ese recorrido que se llama sonrisa, un gesto tan simple y natural, que ya te es tan ajeno. 
    
Cómo duele aquello que perdimos sin que llegara a ser. Cuánto quema la necedad del alma una vez reconocida. Qué pesada la carga de los besos nonatos y los abrazos huidos. Qué extraña a veces la vida, qué usurera, qué desleal.
    
Pero aquí estoy cogida a tus manos; con todo este amor lúcido y tardío que acaricia cada uno de tus surcos marchitos, amor que bendigo a pesar de todo, porque hubiera sido peor no tenerlo que sentirlo ahora, cuando todavía encuentra un puente en tus ojos, cuando puedo vaciarme en ellos aunque el dolor rebose; cuando aún puedes decirme que me quieres y tus manos, aferradas dulcemente a las mías, pueden entregarme con esa frágil sencillez la totalidad de tu corazón inmenso, el regalo de tu amor de madre, que estuvo ahí siempre, aunque tu no supieras envolverlo en el papel de regalo que merecía, aunque yo no supiera recibirlo en su desnudez perfecta.


Mariaje López

Pintura: Cabeza y mano en azul - Oswaldo Guayasamin

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miércoles, 1 de diciembre de 2021

-27- Serie de relatos "Obras de la pintura". CUANDO QUEDE YA POCO DE MÍ

 

Melancolía y misterio de una calle - Giorgio de Chirico

    Cuando ya quede poco de mí, ¿quién será capaz de abrigar mi nada, mi reliquia? ¿Quién descifrará mis labios cerrados? ¿Quién verá despeñarse las lágrimas de mi corazón?

    Cuando esta verbena ralentice el giro y las músicas desfallezcan, cuando la voluntad se pierda en los engranajes y el cuerpo no me obedezca; y me tiemblen las manos y la voz se quiebre en los aguaceros; cuando mi nombre se vacíe en la memoria profunda... ¿Quién nadará conmigo bajo la corriente?

    ¿Quién me llenará las manos con algo de lo que he sido?

    Cuando ya quede poco de mí, quizá será mejor no saberlo. Quizá tuvieran razón los que instaban a vivir deprisa para morirse completo.

    Cuando deje de ser quien fui, y ni mi sombra en el suelo me reconozca, ¿quién me devolverá el recuerdo de mi olvidada verdad?

    Solo si no pierdo la paz me salvaré del abismo, solo si existe un infinito amor, aquello por lo que viví resistirá al naufragio. 


Mariaje López. 

Pintura: Melancolía y misterio de una calle - Giorgio de Chirico



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viernes, 12 de noviembre de 2021

-26- Serie de relatos "Obras de la pintura". DESPEDIDA

 

Le Jour de la visite à l'hôpital — Jean Geoffroy


    Le ha traído a su hijo una naranja, pero el pequeño Bernard no ha podido terminársela. Ni fuerzas para eso le quedan. Es un cabo de cera blanda que se consume bajo una débil llama, tan pálido… y tan próximo a expirar. Con ruegos, en mil idas y venidas, el padre ha conseguido que ingresen al niño allí. Las visitas solo se permiten dos veces por semana, salvo que el estado del enfermo sea tan grave que se prevea el inminente final. Por más que se lo explican, no lo entiende, per ha de resignarse: no hay dinero para las medicinas y aquí se las administran gratis.

    Si al menos consiguiera un empleo estable. Los cuadros que pinta no se venden, o casi tiene que regalarlos. Con la enfermedad del hijo ha dejado de pintar —los pigmentos son caros—, y se ofrece en la calle para acometer chapuzas domésticas. Los encargos escasean. Pasa hambre. Al menos a Bernard ya no le atormenta ese suplicio. Ya no aprieta los brazos contra el estómago para acallar su grito. Alguna vez ha robado algunas piezas en los puestos de fruta para dárselas. Como esa naranja que está en la mesita y que aún no ha logrado terminarse.          

    A él también le baila en los hombros la única y desgastada chaqueta que posee. Ha sacado lustre a los zapatos para la visita. Le inculcaron de pequeño que éstos han de lucir siempre impecables. Los ha mirado después de frotarlos mucho rato con un trapo, y piensa que el exiguo brillo conseguido no hace sino realzar sus defectos; signos de deterioro que no pueden disimularse.

    Y ahora está aquí, con esos mismos zapatos y esa misma chaqueta fofa como su esperanza. Se queda ahí, mirándolo, a veces hablándole. Diciéndole que se pondrá bien muy pronto. Contándole mentiras. Pero Bernard ya no contesta. Ni siquiera lo mira. Le falta el vigor necesario para levantar los párpados, bajo los que duermen unos ojos que fueron azules como los días felices y ahora son grises como las tardes frías. No mira, ni habla, ni sonríe. Ha empezado a caminar por el otro lado del muro. Se marchará Bernard y él se quedará solo; con su dolor y sus pesadillas, pasajero de noches insomnes, vagabundo de días dormidos. Eternamente infeliz, mirando hacia la nada, sentado, con las manos crispadas sobre las rodillas y el corazón marchito para siempre jamás.


Mariaje López. 

Pintura: Le Jour de la visite à l'hôpital — Jean Geoffroy


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martes, 5 de octubre de 2021

Un encuentro interminable



 


    El 11 de octubre sale a la venta Un encuentro interminable. Libro escrito a dos voces, la de Salvador Robles Miras y la de Mariaje López, servidora. La propuesta vino de él; la aceptación entusiasta de mí. Sería un libro de relatos breves, microrrelatos, aforismos, reflexiones y sentimientos. Algunos de nuestros mejores textos publicados en redes y muchos nuevos escritos para este libro. En un juego literario decidimos no firmar nuestros respectivos textos, y dejar que el lector los atribuyera si le divertía hacerlo. En la contraportada se dice que son historias salidas del alma para ir directas al corazón. Que así sea. 

Mariaje López.