lunes, 27 de octubre de 2014

Infinitivo simple: estar.





Hay instantes que por más años que pasen nunca olvidas. No son grandes acontecimientos, ni sublimes horas compartidas. No son los impactos áridos de las derrotas, ni el pasajero cénit de las victorias.

Son instantes en los que aparentemente nada ocurre; estampas vestidas de soledad atenta, milenios de evolución atrapados en una mota de vida, relámpagos de plenitud que cruzan este momento y te hacen uno con él.

Es el aquí y soy yo; cuando se diluye la bruma, cuando la vida secreta aflora, cuando la otra dimensión se despliega poliédrica y brutal, inefable y deslumbrante, bella y sobrecogedora. Le da igual de qué cielos o infiernos le hable tu alma; porque tu alma, llegada a esta secuencia, no puede hacer otra cosa que emborracharse de paz.

En ese instante inefable de total presencia, el ahora revela lo que es, y cada objeto narra su historia. Estás en todas partes porque sólo estás en una, y te sientes ajeno al tiempo en la certeza absoluta de que si pudieras, te quedarías aquí, en este eterno silencio donde palpita el mundo, donde no tienen cabida el tedio y la sinrazón, donde nunca te sientes solo  porque sabes que formas parte de una realidad sin límites que fuera de aquí no conoces ni sospechas.



Mariaje López.
 

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9 comentarios:

  1. Haciendo memoria de los momentos que hablas, me ha venido al recuerdo un rayo de Sol sobre unos tejados en una alegre infancia. Me ha dibujado una sonrisa en la cara de griposo que tengo hoy. Gracias!

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    1. Carmaba Likas, que ese rayo de sol te reconforte y sane de esa gripe inclemente. Gracias a ti. Otra sonrisa, sin gripe y con amor.

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    2. Quería decir caramba, no carmaba, pero le podemos buscar un significado a la palabra, que mola. je je.

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  2. Dios... que post más bonito has escrito, Mariaje. Profundo, como siempre, y mágico. Es cierto que esos momentos existen, y que cuando te llegan, te producen una extraña sensación de paz, de sosiego. Es como si de repente todo se parase a tu alrededor y no existiese nada más en el mundo, sólo tú y tus sensaciones. Y lo más gracioso es que nada anticipa ese instante. Envuelta en tu cotidianeidad, en tu ajetreo constante, no los ves venir, por eso se te antojan aún más importantes, más vitales. Son fugaces, como todo lo bello, pero tan intensos que a veces desconciertan por la brutalidad con que te invaden, pero la sensación perdura en el tiempo y en el recuerdo. A veces es algo intangible, ese rayo de sol, un olor especial en el aire... otras veces es algo más concreto, una canción, una voz que creías olvidada... pero todo conduce a lo mismo. Sólo hay que aprehender con fuerza el momento, saborearlo y dejarte llevar. La recompensa es única.

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    1. Desde luego, la recompensa como dices, es única. De niños nos sucede constantemente... luego perdemos la atención y de vez en cuando salta la liebre. Es impresionante descubrir lo que nos estamos perdiendo con la inconsciencia, la prisa y el ruido. Un abrazo amiga. Sé feliz.

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  3. Precioso, sublime, como al mismo tiempo son esos momentos sencillos. Gracias por escribir
    Un beso
    María

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    1. Gracias María. En Aranjuez se multiplican, seguro.

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  4. Más infinitivos simples: disfrutar, pensar, reflexionar, asombrar...envidiar. Son solo unos pocos infinitivos, a mayores de estar, en los que me has metido mientras leía; en el último ya habito desde que te sigo. Siempre tienes luz, pero hay ocasiones en que deslumbras.

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    1. Mi querido amigo: merece la pena ponerse colorada hasta las orejas por disfrutar de tu ingenio a la hora de comentar. Así que, aunque como tú dices de ti muchas veces, "me queda un poco grande", no te cortes para nada, porque yo también envidio, ya puestos, muchas cualidades tuyas. Léase envidiar por admirar, y en esto ya sabes que no miento por mucho agobio que te dë.

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