lunes, 8 de abril de 2024

Extracto de EL MUNDO DE LA LÍNEA INFINITA: Nostalgia

 


NOSTALGIA, ilustración de Marta Virseda García


    En el espejo, por detrás de ella, se reflejaban los azulejos de la pared. Los había elegido ella, años atrás, y debido a su entusiasmo Ramón cedió, pese a que el diseño no terminaba de gustarle. Cada día, mientras se duchaba, quedaba absorta en sus dibujos, y a veces se abstraía tanto que no era consciente de estar malgastando el agua. Se regañaba a sí misma cuando esto sucedía, sabiendo que el agua no es un recurso infinito, y cuánto se desperdicia en el mundo moderno. 

Lo cierto era que aquel dibujo secuestraba su imaginación, para ella era hipnótico. En su composición, una línea sin fin unía toda una suerte de motivos dispares, cada cual independiente, pero conectado con los demás que formaban el diseño. Todo unido por aquella ristra infinita. Centró de nuevo la atención en ella, y percibió —ahora sí— un cambio sutil. Se acercó un poco más y se miró a los ojos durante unos segundos… Allí estaba, en el fondo de sus pupilas, la nostalgia. 

¿Por qué no la había reconocido antes? Cayó en la cuenta de que nunca había mezclado ambas visiones, su rostro y el diseño de la pared. Había una conexión que no acertaba a interpretar. Decidió mantener la atención durante un rato. Poco a poco se fue abriendo paso en su alma una huella borrosa. La memoria de un lugar remoto y a la vez familiar. La sensación era indescriptible, grata y… reconfortante. Le turbaba esa cercanía difusa. No era miedo, sino más bien inquietud. Como de estar a punto de alcanzar el borde de un precipicio extraño y atractivo. Poderoso. 

Colgó sin pensar en la barra la toalla húmeda. Reflexiva, haciendo memoria.  Recordó otras circunstancias que le suscitaban idéntica fascinación. Siempre le pasaba cuando su atención era capturada por líneas interminables. “¡Eso es, líneas infinitas!” —Discurrió emocionada—. Por ejemplo: con los raíles del tren, o con la línea del horizonte sobre el mar, o incluso al anochecer, cuando aquella línea, de un solo trazo, unía el perfil de los tejados a contraluz. Estaba claro que ese tipo de imágenes le suscitaban nostalgia. Pero nostalgia… ¿De qué? 


Mariaje López (El mundo de la línea infinita) Ilustraciones de Marta Virseda García.  M.A.R. Editor. 

2 comentarios:

  1. Hola López, como se encuentra vuesa merced, ya veo que sus falanges en plena forma, escribiendo como nunca, uno se descuida y publica usted obra. Espero que no haya cruzado vuecelencia ninguna linea roja. Me parece magnifico, así podré leer algo nuevo y podre criticarla, que me gusta picarla un poquito. No tenga miedo, que lo haré con benevolencia, aunque realmente su depurado estilo no admite replica. Espero que se encuentre bien, yo encantado de volver por su morada y visitar sus entradas, que ya echaba de menos chismorrear un poquillo. Quede con Dios vuesa merced y un poco con el diablo, que aunque no se buena compañía, mejor es que le acompañe a uno multitud y así no le ande fastidiando por otro lado. Cuidese, que amenazo con volver pronto.

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    1. Apreciado Esfinge, qué grato volver a saber de usted. No sé si habré atravesado líneas del color que dice, me enganché de una infinita y ya ve lo que ha pasado. No tengo miedo a la crítica constructiva y amable, las que no cumplen con esto las desestimo por higiene mental. Vuelva cuando quiera, y sépase bien recibido. Gracias por la visita, y también deseo y espero que se encuentre bien.

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