jueves, 20 de agosto de 2026

Hasta siempre, mi querido poeta.

Osvaldo Sánchez Correa, médico y poeta (1947-2026)

 

Cuando un amigo se va Galopando su destino Empieza el alma a vibrar Porque se llena de frío... (Alberto Cortez)

Tuve la inmensa suerte de conocerte. De quererte y de que me quisieras. Fuiste un ejemplo de perseverancia y bondad. Un tratado de elegancia inverosímil en estos tiempos. Mi querido poeta... mi maravilloso amigo. Gracias, y gracias, y gracias. ¿Cómo no ibas a ocupar un lugar de honor en esta mi casa de palabras, que tanto visitaste?
No encuentro mejor homenaje que transcribir aquí uno de tus últimos poemas:

LUZ DE ESPERANZA Siento que estás ahí, detrás de la cortina, como una sombra que espera mi derrota. Ignoras que soy más fuerte de lo que te imaginas, ¡aún no estoy en tu lista como una simple nota! Tu silueta está fija, cual sombra congelada... estática, silente, sin expresión alguna. ¡Esperando el momento para dar la estocada a un cuerpo que resiste batallas una a una! El tiempo se eterniza en cruces de miradas. Una impávida, fría, sin emociones... la otra con la rabia de perder la cruzada en lucha desigual, con límite de acciones. Agotadas las fuerzas entro en sopor de sueño, los párpados cerrados en oscura bonanza... No hay nada, solo sombras en negro silencio, la noche invade todo desde lontananza. Inmerso en el atemporal olvido de la nada, surge un punto naciente en mi horizonte... un esbozo de luz desnuda, despejada. ¡Y me aferro a su brillo con avidez simbionte!
Osvaldo Sánchez Correa (1947-2026)

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