lunes, 9 de octubre de 2017

El Potlach




El consumo no siempre va unido al prestigio, en cambio el prestigio acostumbra a ir del brazo del consumo. Eso lo sabe todo el mundo. Lo curioso es comprobar hasta dónde se puede llegar para conseguir ese ascendiente. 

El Potlach es una ceremonia que hasta el siglo XX todavía se celebraba entre algunos pueblos amerindios del Pacífico Norte de Estados Unidos y Canadá. Consistía en que el jefe de una tribu invitaba a otra a un festín donde se la obsequiaba con preciados objetos y alimentos, a fin de demostrar que su estatus era el más alto. Se obtenía así prestigio a cambio de regalos. Como suele ocurrir, las escaladas de cualquier tipo acaban rayando en la locura. En muchas de estas celebraciones se llegaron a quemar esos bienes —que no siempre sobraban precisamente, sino todo lo contrario—, e incluso ardían las cabañas donde tenían lugar esos banquetes. Tal vez habría que enfrentarse después a padecer hambre, pero todo se sacrificaba en aras de la apariencia, del prestigio. 

Tomando como punto de partida esta tradición, y trasladándola a la sociedad moderna de consumo, Coral Igualador ha escrito el guión teatral de El Potlach; abriéndonos las puertas de una escuela para jóvenes ejecutivos, futuros empresarios, cuyas pautas de aprendizaje no están tan alejadas de la realidad como pudiera creerse. El método es simple pero eficaz: se toman ejemplos de situaciones cotidianas y se les aplican las correspondientes dosis de los valores "adecuados". Y así, de forma sistemática, quedarán implantados en el ideario del futuro triunfador. Con solamente una condición: el cursillista deberá estar dispuesto a todo; cualquier cosa en aras de obtener prestigio. Prestigio retroalimentado por el consumo, y así en una rueda creciente girando sin fin. 

La puesta en escena es sencilla pero efectiva; sorprendente por ejemplo, el resultado escenográfico que puede lograrse con unas cuantas perchas en movimiento. Los actores, seis en total, llevan a cabo un trabajo impecable, bordando tanto los momentos de tensión dramática como los de comedia, con Yeyo Bayeyo al piano y la chamdra, marcando los tiempos y temperaturas de la acción, y ayudándola a avanzar con las melodías apropiadas. Eso sin abandonar su faceta de actor. Casi al final, asoma un guiño orweliano que me hizo recordar aquella consigna musical de la granja rebelde: "Cuatro patas bueno, dos patas mejor". Discutible consigna, por cierto, yo me entiendo. 

En definitiva un rato que se pasa volando, sabroso y divertido, con el sello comprometido de El Experimento Producciones, compañía con un plantel envidiable de actores y actrices, dirigidos por la prolífica escritora y también actriz, Coral Igualador. Vayan a ver El Potlach; no se arrepentirán. 

Mariaje López.

Autora y dirección: Coral Igualador
Intérpretes: Susana Álvarez, Fernando Bodega, Marta Fuenar, Luis Turpín, Fran Valcarce, Yeyo Bayeyo
Música en directo: Yeyo Bayeyo
Compañía: El Experimento Producciones

Fecha: el Domingo 15 de octubre de 2017
Horario: a las 20:30h
Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)
Reservas: 
91 468 47 54 / 670 580 570
teatro@lausina.es
Para más información:




domingo, 8 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049.



Corría una tarde de 1982 cuando yo merendaba plácidamente frente al televisor, y vi un tráiler donde aparecía una ciudad que me recordaba a la Metrópolis de Fritz Lang, con anuncios de plasmas gigantes, inusuales en la época, y coches voladores transitando una ciudad futurista y decadente. De inmediato suscitó mi atención. Y fui a verla.

Cuando salí del cine, sabía que lo que había visto y oído permanecería en mi memoria mucho tiempo. Blade Runner, aquella historia de cine negro retrofuturista, precursora junto con Alien del ciberpunk en el séptimo arte, me cautivó. Una estética sorprendente para la época, arriesgada, y tan cuidada que nunca pasará de moda, una música de Vangelis maravillosa, una pregunta fundamental: ¿qué nos convierte en humanos? Y, ¿es eso garantía de que somos el mejor producto posible? Blade Runner es cine negro, futurista, distópico, ecologista, filosófico... Blade Runner es poesía, belleza y tragedia, esperanza y desesperanza en permanente duelo, advertencia, y hasta súplica. Blade Runner es una obra maestra incombustible e incontestable. 

Nadie se atrevió —hasta que llegó Denis Villeneuve— en treinta y cinco años, a abordar una secuela, sabedor cualquier pretendiente, de que el público afecto a la original exigiría que una secuela estuviera a la altura de este mito del celuloide. ¿Lo consigue Blade Runner 2049? Sí y no, en mi particular y humilde entender de simple espectadora. 

Sí, en cuanto a la parte visual y técnica: la película tiene un diseño repleto de belleza y cuidado, la fotografía y la ambientación son maravillosas.

El argumento es sencillo, como lo era en la original, pero carece de la profundidad y riqueza de matices que tiene la cinta de 1982. Aquí los personajes son planos; al menos a mí me han dejado bastante fría, sin llegar a tocarme la fibra, aunque lo intentan con unas lágrimas que no me convencen. La música de Jöhann Jöhannsson, Hans Zimmer y Benjamín Wallfisch, me saca a veces de la historia y en alguna ocasión me hace sospechar que quiere cubrir carencias interpretativas. El ritmo de Blade Runner era más bien lento; entonces todavía se valoraban las películas por otras cosas, en lugar de mayoritariamente por la cantidad de acción. En la secuela se tiene eso en cuenta y aunque no carece de escenas trepidantes, también concede tiempos a la pausa dramática, no siempre bien gestionadas. En dos ocasiones tuve tiempo y ocasión de salir de la trama, recordar algún asunto privado y volver a entrar.

No obstante he de decir que no traiciona, aun en su manifiesta superficialidad, el espíritu de la obra a la que alude, y que es una buena película de ciencia ficción, digna de ser vista y disfrutada —eso sí, llévense un aperitivo porque el metraje es largo—. Mi recomendación es que vayan a verla si les gusta la ciencia ficción, contemplarán escenas de alto impacto que se grabarán en su retina. De eso, a dar la talla como sucesora de Blade Runner, hay un precipicio.

Solo es mi opinión. 



Mariaje López.

Tu escritora personal por Mariaje López se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial.

lunes, 31 de julio de 2017

Te seguiré queriendo




Cuando esta piel, tersa aún, languidezca, y deje de beber el agua que su necesidad reclama... 
Cuando estos ojos, espejos que todavía brillan, se apaguen en el destierro de su cegadora llama... 
Cuando esta boca, que incesante arropa la desnudez de tus labios, se agite interrogante y temblorosamente pálida... 
Cuando estos pies, todavía ligeros, trastabillen y equivoquen el lento paso... 
Cuando estas manos, sembradoras de versos, no encuentren ya palabras que arrojar al surco, ni cosechas con que engalanar tu cuerpo... 
Y cuando este corazón, que galopa tierra y vientos, encuentre al fin un remanso donde descansar quieto... 
Entonces... todavía entonces... yo te seguiré queriendo. 


Mariaje López.

Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

lunes, 17 de julio de 2017

Los puentes caídos




Uno puede querer rectificar a veces, para volver a lo de antes, para recuperar lo perdido. Mas lo que se perdió, perdido está.

Con perseverancia en la nueva construcción se levantarán otros puentes, para llegar a orillas quizá mejores. Pero nunca podrán ser los mismos puentes que se derrumbaron.

No importa, mejor así. Abracémonos al esplendor de lo diferente, de aquello que con amor nos esforzamos en construir. Y quizá nos sorprenda el otro lado, ahora lejano.


Mariaje López.

Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

miércoles, 28 de junio de 2017

Oración a la Paz


Tristeza infinita por una vida perdida. Por varias. Por tanto sufrimiento y dolor. A veces llanto amargo, desesperado. A veces silencio profundo como la muerte. Llanto por la pérdida anticipada, antes del final definitivo. Llanto por lo que no supimos comprender de esa pérdida.

Pero estamos aquí y no podemos desandar lo andado ni cambiar las cosas que no dependen solo de nosotros. No entendemos nada, pensamos que la vida es un despropósito, como los humanos; y queremos abandonar, rendirnos. 

jueves, 15 de junio de 2017

El camino más corto a la alegría


Una vez más, compruebo que la tristeza es el camino más corto hacia la alegría.
Por eso hace tiempo que no la huyo, que no la temo.
Sé que solo quiere que me pare, que la escuche.
Y cuando hablamos y yo la escucho, aprendo y me renuevo, porque aprender es renacer.


Mariaje López


viernes, 26 de mayo de 2017

Miradas sin título




Me gusta cuando te detienes ante un charco para dejar beber a los pájaros, cuando sonríes al perrillo que llega con ganas de carantoñas, y que no molestes a los gatos cuando duermen. 

Me gusta que te sientes en un lado del camino para escuchar las voces de los que pasan, y la compasión que vive en tu mirada quieta, prendida en cada momento. 

Me gusta el amor de tu sonrisa multiplicando las horas, el rumor de tus latidos entre las hojas del bosque, la bienvenida que entregas en los brazos llenos de sol y espuma. 

Me gustan de ti muchas cosas, y la que más, encontrarme con el día en tus ojos, dentro de su borde aceituna.  


Mariaje López ©

viernes, 19 de mayo de 2017

Reseña: Ya no quedan junglas adonde regresar




Para empezar, del libro de Carlos Augusto Casas me llamaron la atención el título y la portada. Era un buen comienzo. Luego supe que había sido ganador del VI premio Wilkie Collins de Novela Negra, como el año anterior lo fue Salvador Robles con Troya en las urnas. Más tarde seguí con interés su acogida en los medios, que iba en la misma dirección. Sólo me quedaba coincidir con el autor en alguna feria para hacerme con un ejemplar firmado. Estaba de suerte: nuestro editor, la casualidad, o ambos, tuvieron a bien llamarnos a firmar juntos en la Feria del Libro de Valladolid. 

Pilar García Muñiz entrevista a la autora de Beatricia.


Prólogo: El delantero centro se niega a jugar.



Cubiertas de El delantero centro se niega a jugar, de Salvador Robles Miras, M.A.R. Editor.





Prólogo de la novela El delantero centro se niega a jugar, de Salvador Robles. 


¿Quién eres tú? 
¿Quién soy yo? 
¿Quién de nosotros aguantará ante el otro con la mirada firme, en tanto que el edificio de nuestras vidas se desmorona? 
¿Quién podrá soportar esta exhibición sin percibir al menos un ligero temblor? 

Nunca es el espejo el que miente, y por eso arriesga tanto quien lo mira. Su mirada fría refleja una llama que no entiende; no hay nada más aterrador. Miradas que nos desnudan y rasgan. 

A la mirada sigue una elección, porque siempre estamos eligiendo: en lo elevado y en lo abismal. Somos el resultado de lo que decidimos. Nuestras vidas son nuestras decisiones, varadas en la tensión constante entre el orden y el caos, entre la victoria que mata el orden y la derrota que vence al caos. 
Muchos eligen lo primero, y algunos pocos, lo más difícil. 

miércoles, 17 de mayo de 2017

Crónica de Beatricia en Valencia.






A qué negarlo: presentar Beatricia en Valencia igual que lo habíamos hecho en Madrid, Barcelona o Bilbao, resultó muy complicado. Eso no impidió que se produjeran grandes momentos, y que en lo privado constituyera un cúmulo de regalos emocionantes para mí. Lo mejor: las personas que me acompañaron en el proceso. No tengo palabras para agradecer a Osvaldo Sánchez Correa su entusiasmo, su cariño y apoyo, y el obsequio que nos hizo a Beatricia y a mí, pues la magnífica actuación de The Kojaks corrió por cuenta suya. No hubo forma de declinar su ofrecimiento. Lo mismo digo del exquisito Eugenio Mira, atento siempre a cualquier necesidad ajena que pueda atender.