miércoles, 29 de agosto de 2018

Beatricia: Prefacio (Bowie)


A manera de pequeño regalo, iré poco a poco dejando aquí el prefacio y los tres primeros capítulos de Beatricia, con ánimo, no lo niego, de incitarte a proseguir el viaje.



PREFACIO 

BOWIE


Anoche me acosté con el firme propósito de reanudar hoy la corrección de Beatricia, latido inquieto de mi conciencia desde medio año atrás. Seis meses de hospitales y noticias regulares. Aspiro a una mejoría que llega demasiado lenta, dudosa a veces. Ya vuelco la mano derecha en el teclado, no sin que mis tendones protesten; pero he dicho que de hoy no pasa.

Me despierta de un tajo la muerte de Bowie, tiene que ser una broma infame. En Twitter leo: "Lamento mucho y me entristece decir que es verdad”. Es Duncan, su hijo, el director de la conmovedora y premiada Moon.

viernes, 17 de agosto de 2018

Duermevela



Ilustración: Mel Odom

Roce tan leve que me desvela apenas. De madrugada me encuentro con tu mirada grande arrullando la dulce víspera recién nacida. 

Aún en brazos del sopor alcanza mi mano tu mejilla, la escalo mirando hacia tu frente, buscando el recodo de tus ojos camino de tus labios. 

El sueño me seduce, meloso, tira de mí; no deja que me abandone a tu suerte pero me concede algunos sorbos de ternura y silencios.

Sin poder resistirme atrapo tu mano, la entrelazo con mis visiones para que nos guarde el amor hasta que amanezca, con la interrogante viva. 

¿Qué anhelo brillaba anoche, en qué isla me buscaban tus pupilas, en qué consuelo?
¿Qué, que no llegaste a decirme, y persiguió mis sueños hasta el alba?


Mariaje López  © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

martes, 31 de julio de 2018

Despiadado cincel



Imagen tomada de la Web de Ricardo Naise: De la sombra y el anhelo


Esta cara que no reconozco, que en el espejo me desafía; esa mirada que no parece mía, en tanta amargura congelada.

Este gesto de lágrimas vencido, que esculpió día tras día la inocencia y la dejó inconclusa; trastocada, malherida.

Este rictus de melancolía, gota en la caliza horadando risas, atravesando huesos y membranas para quedarse al fin estancado en la otra orilla, formando excrecencias puntiagudas.

Este rostro que me define y aniquila, que me traiciona y sentencia, que ya no escucha a mi alma cuando canta.

Esta caricatura que me retrata injustamente, que se niega ingrata a desdibujar las huellas de mi cansancio acumulado.

Este semblante maldito que irrumpió en la calma, sin ser bienvenido, para quedarse hasta el final, como testigo inmutable del prolongado grito.


Mariaje López  © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.


viernes, 27 de julio de 2018

Al acecho



Ilustración: Ofra Amit

Este dolor constante que arrastro,
 que me arrastra, que empujo, que me lleva,
que atrinchera todas las horas en sus ventanas y cornisas.

Este dolor eterno que me observa,
que me llama, que derrocha mis vigilias tercas
en sordas templanzas de vieja cínica.

Este dolor afilado que me asalta, 
que me desnuda, que se agarra al hueso de la memoria,
que no cede a mi desesperanza ni a sus premisas.

Este vivir al peso de tanto lastre, 
de suelta grava que susurra, que atormenta, que ahoga el júbilo incipiente
en sus mareas negras. Y que nunca olvida.



Mariaje López  © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

jueves, 26 de julio de 2018

Vacaciones en el jardín




Como tantas noches de verano, desgasto la tumbona en alguna parte del jardín, bebiendo a sorbos la última tisana del día, que sabe a regaliz. La cigarra que se instaló esta tarde en una rama del cedro, atronando el patio, se ha mudado a un jardín vecino, y ahora su carraquilla parece dulce y melódica. 

Ya no hay gorjeos de pájaros, ni zumbidos de abejas. Los pocos ruidos mecánicos que por el día perturban la cadena apacible de las horas, de noche callan como gatos al acecho. Silencio oscuro de amarillentos halos flotando entre las macetas, el oasis levantando misterios parcialmente revelados. El jardín nocturno que nunca duerme espera a sus noctámbulos moradores. Los caracoles aprovechan para salir a comer. A veces hay que llevarlos al campo para dar un respiro a las plantas. 

El jardín es el alma de la casa. Lo he visto crecer, transformarse, amoldarse a nuestra imaginación. Poco a poco se ha provisto de rincones sencillos y acogedores, que para nosotros están llenos de encanto, donde antes solo había maleza y caos. Con todo no ha perdido su corazón salvaje. No es un jardín ostentoso, ni elegante; ni siquiera puede decirse que sea un dechado de armonía. Hay en él mucho elemento reciclado, disparejo, incluso hay alguno fuera de contexto. Carece por completo de un cuidado diseño previo.

martes, 10 de julio de 2018

Persecución





Los tacones rasgando la acera en el silencio poco transitado de la callejuela. Lleva tiempo caminando a solas, y desde hace un rato escucha otras pisadas a su espalda. Le extraña que lleven siempre  la misma distancia, sin acercarse más... ni alejarse. Ninguna persona camina al mismo ritmo que otra, a no ser que sea deliberado. Se volvería a mirar, pero si lo hace, delatará su inquietud. Si quien avanza tras ella es alguien inofensivo, se burlará de sus temores; y si por el contrario hay motivo para desconfiar, un gesto tan evidente precipitaría los acontecimientos. Ha detectado en el otro una leve cojera.
Es mejor actuar con cautela, asegurarse. Debe ralentizar el paso, o apresurarlo. Sí, mejor eso. ¿Y cambiar de margen? No. No tiene sentido: el otro lado carece de acera y el sol pica como un escorpión. Sería un acto explícito, tanto como volverse a mirar.
Acelera el paso, y escucha las otras pisadas, siempre guardando idéntica distancia. Calcula que les separan unos quince pasos. Ha imaginado a un hombre de rostro siniestro. ¿Sería distinto si la siguiera una mujer? No debía confiarse en ningún caso.
La calle le parece infinita. La vía se abre a un descampado que separa la ciudad vieja de la nueva. Salpican ese extenso tramo, como amantes dispersos, algunos árboles renegridos, la caseta abandonada de una obra y el cementerio. Nota la lengua áspera y el ajustado vestido de fina tela se le adhiere a los muslos sudorosos.
Un hombre alto, vestido con camiseta sin mangas y bermudas vaqueras se acerca de frente. Ella libera un suspiro silencioso, y cuando el hombre de las bermudas pasa por su lado, finge  tener arenilla en el zapato. Se descalza y lo golpea ligeramente para vaciarlo. Ahora quien la sigue no tendrá más remedio que seguir avanzando y ella podrá mirar sin levantar sospechas. Pero siente un escalofrío cuando los pasos se atrás también se detienen.
El hombre de las bermudas, creyendo que es él quien interrumpe el paso al extraño, se lo cede con una sonrisa. El supuesto perseguidor no tiene más remedio que adelantarse y eso da ocasión a su supuesta perseguida para observar con disimulo el rostro velado por unas gafas oscuras y una lacia melena. Resulta difícil definir su sexo. Sus andares denotan cierta feminidad, en tanto que las hechuras parecen las de un hombre más bien escuálido. A medida que lo ve alejarse se tranquiliza. Se sonríe incluso, burlándose de sus propias paranoias. 
Deja que se aleje más, por precaución, pese a que ya se siente más tranquila. Suena el celular: un mensaje irrelevante de alguien que pretende venderle algo con machacona insistencia. Lo guarda sin responder y avanza despreocupada, una vez desaparecida la amenaza. Tiene la boca reseca, y se resuelve a tomar una cerveza helada en el primer bar. 
Deja atrás la necrópolis y su coro de chicharras. Entonces vuelve a escuchar los pasos a su espalda y a la misma distancia que antes. Y esa cojera…
No puede más; se detiene y da media vuelta. Se queda mirando aquel rostro de cuencas vacías, como si alguien sujetara los hilos de su cuerpo ya para entonces desmadejado y presa del pánico. El hombre —o la mujer— sin ojos pronuncia su nombre. La agarra del brazo y la conduce de regreso al cementerio.

Una luz brillante los envuelve al atravesar la verja, y ella comprende al fin. Ya es tarde para llorar por la vida  malgastada. 

Mariaje López  © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

martes, 5 de junio de 2018

Gratuidad y gratitud


Pintura de HERMANN SEEGER


Gratuidad no es lo mismo que gratitud; ni siquiera suelen darse juntas y las más de las veces de la primera no se deriva la segunda, para aflicción nuestra. 

Tengo una prima nacida poco antes que yo, Ángela, a la que considero referente en muchos aspectos. Ella me recuerda muchas veces que las mejores cosas de la vida son gratis. Cuando pienso en que algún día, llegada mi hora, lo perderé todo, estoy en mejores condiciones de apreciar la razón que tiene. No hay despertador más efectivo que la consciencia del final, ni ventana más clara para mirar el mundo con otros ojos y darse cuenta de su gratuidad. 

domingo, 20 de mayo de 2018

Página en blanco



La sequedad literaria, como la mística, tortura a veces como la sed en un desierto limpio de voces. Es un vacío al que nada interesa ni motiva, un emisario que no encuentra rutas para expresar lo que murmura el alma. 

No hay más remedio que lanzar la pluma solitaria a desgarrar la piel de la blanca página, celosa de su pureza. Hay que pedirle al bolígrafo que dibuje trazos alocados, que no se detenga aunque no sepa lo que le lleva ni adónde va. 

viernes, 11 de mayo de 2018

Unos minutos de calma


Foto: Mariaje López


Me gusta reservar, si puedo, unos minutos durante el día para cerrar los ojos, concentrarme en mi respiración, y dejar que mi mente se relaje libre. Tanto si dejo de hacerlo por un tiempo, como si persevero, en ambos casos los resultados se aprecian, y he notado que esta práctica favorece la creatividad. 

jueves, 26 de abril de 2018

Blueberry: el mejor western de la historia del cómic.




Cuando Moebius todavía firmaba con su nombre, Jean Giraud, o Gir, fue llamado por su compatriota, el guionista Jean-Michel Charlier para ilustrar su nuevo proyecto para la revista Pilote. Así fue como juntos iniciaron una serie de leyenda: El Teniente Blueberry. 

"Con esta serie —dijo Moebius— aprendí los mecanismos de la narración del cómic tradicional,". Y tanto que los aprendió, para luego, innovarlos y cambiarlos para siempre. Después de Blueberry todo fue distinto. Además en cada volumen hay una progresión en el dibujo, siempre a mejor. El formato de la viñeta se combinará de forma atrevida, y el artista nos dejará boquiabiertos al coger la plumilla. Por otra parte el argumento nada tiene que envidiar al de las mejores películas del género. 

lunes, 23 de abril de 2018

Llegar a casa



La casa espera tu llegada, y se conmueve de forma imperceptible cuando la llave gira en la cerradura. Agitaría la cola si la tuviera, como un perrillo, igual de feliz por tu regreso. ¿Nunca lo has pensado?

Ya te haya esperado años, meses, semanas, o solo un día; estuvo callada pendiente de tu regreso, triste, en penumbra. Apagada pero no muerta: ella guarda celosamente tus recuerdos. La vida que apuráis juntos cada día.

Tú respiras su abrazo y ella respira tu esencia, para impregnarse hasta el último resquicio, para que la reconozcas como una parte de ti. Ansía tu cuidado, que ilumines sus rincones, que perfumes sus estancias, que la llenes de luz. Y si es preciso llorará contigo, se tornará lenta y pesada para acompañar tus sombras, te susurrará para consolarte y te animará a abrir las ventanas para que entre la luz. Quiere que tu voz resuene feliz entre sus paredes, que tus miradas la acaricien. Está sedienta de tu amor tanto como necesita dártelo. 

martes, 10 de abril de 2018

Antes que Walt Disney fue Lotte Reiniger





Quiero hablarte hoy de alguien a quien tal vez conozcas: Lotte Reiniger. Yo no sabía nada de ella, y la conocí por casualidad, buscando otra cosa. Tal vez siendo muy niña visioné alguna de sus películas, en esos cines itinerantes de verano que recorrían los barrios. Llevábamos nuestras sillas y pagábamos unas monedas. El caso es que al descubrir esas viejas películas de siluetas me sentí de inmediato conectada con una parte de mi infancia que siempre me gusta recordar. 

domingo, 1 de abril de 2018

Karel Zeman: retrofuturismo que se adelantó al Steampunk




Si me dan a elegir entre el gigante Netflix y el a su lado modesto Filmin, me quedo con el segundo sin dudarlo. Verás; aprecio la diferencia entre un enfoque meramente comercial (caso Netflix) y un cuidado que sin perder de vista su finalidad mercantil, incluye en su propuesta el amor por el cine (caso Filmin), y la inclinación hacia uno u otro aspecto es muy perceptible en ambas plataformas. Pues bien, en Filmin descubro a menudo joyas ocultas del séptimo arte. Ocultas para mí, claro, hasta que investigo y aprendo que gozan de una gran reputación entre los estudiosos. Y es el caso de la película de la que quiero hablarte hoy. 

domingo, 18 de marzo de 2018

Si lloré no fue por Karen Blixen






Si lloré cuando vi por primera vez Memorias de África, no fue por Karen Blixen; fue por mí. Aunque estaba casada, o quizá por eso, me sentía profundamente sola. El hombre que era mi marido fue el equivocado, y nada tenía que ver conmigo, por más que fingiera lo contrario durante el noviazgo. Fue una más de esas personas empeñadas en borrar de mí lo genuino, en extirpar cualquier raro destello que se atreviera a desafiar su pretendida superioridad. Durante mucho tiempo permití que se me aislara de cualquier apoyo, que se me mantuviera lejos de todo espejo capaz de devolverme una imagen certera de mi verdadero ser. Llegó el tiempo en que no sabía ya quién era. 

domingo, 11 de marzo de 2018

Quiero


Pintura de Alexander Mark Rossi


Quiero gozar de las mañanas cuanto pueda, y desmenuzar las tardes hasta que se agote el día; para que su luz me alumbre y su calor abrigue la horas en la noche, para que no sueñe vacía y sola la añoranza, para que la vida perdure más allá del recuerdo. 

Quiero beberme la belleza, y sentarme a la mesa del conocimiento, para envejecer serena y con la pasión intacta. 

Quiero la eternidad del instante y ser un todo con ella; para llegar al final ligera, en paz, con la mirada abierta y la íntima certidumbre de haber vivido. 

Mariaje López

lunes, 5 de marzo de 2018

Cuando me lees con los oídos


Hace algunos días me notificaron que Beatricia ya forma parte de los archivos sonoros de la O.N.C.E. (Organización Nacional de Ciegos de España). Me ilusiona mucho, muchísimo, que las personas con problemas severos de visión puedan transitar desde ahora La Tierra de las Dos Lunas. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

No vale la pena.



Foto: Mariaje López





















No vale la pena querer abrir caminos
de lágrimas en un desierto de sal.
Ni bracear exhausta en los vertederos,
ni agonizar bailando en el infierno.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Si todo fuera valle


Pintura de Robert Volcker

En la amplitud del valle mi corazón se ensancha, vuela, se esclarece. Galopa el aire sobre el paisaje, por la vereda huidiza de un cielo inquieto. En la marea de tus ojos verdes me detengo.

Si fuera la vida siempre este valle, si fuera todo mirar, y mirarte... confundir tus ojos con las praderas tiernas, mezclarte con el rojo vivo y el azul ingrávido, enredarte en el blanco sediento de mi falda.

¡Si todo fuera valle, verdor y besos!


Mariaje López © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.

viernes, 9 de febrero de 2018

Nostalgias


Pintura de Catherine Abel


La inconsistencia terca de la fugaz vida,
la fortaleza implacable de la muerte,
mi suerte
constantemente herida, bendecida a ratos,
y a ratos malquerida.

El esplendor brumoso de los felices días, 
la eterna brevedad del instante inmóvil
e inerte,
sombra fría en mi costado penitente
llama que antiguamente ardía. 



Mariaje López © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.







miércoles, 7 de febrero de 2018

El filo de la montaña





Parado en el filo de la montaña. 
A tu izquierda la ladera umbría, el aire gris helado. 
No atisbas signos de vida. 
A tu derecha brillan las praderas húmedas 
como una alfombra esmeralda bañada en sol. 
Las reses pacen tranquilas. 
Parado en el filo de la montaña, 
sin moverte del sitio, sin nadie que estorbe.
tú eliges dónde mirar. 


Mariaje López © Tu  escritora personal por Mariaje  López se encuentra bajo una Licencia  Creative Commons Atribución-NoComercial.