miércoles, 13 de mayo de 2015

Ventanas.






Brillan al anochecer, como como párpados indolentes que destapan sus secretos, como pupilas que se vuelven ciegas para ser miradas.

Ventanas que fascinan, que inquietan, que conectan con mundos aleatorios y asiduamente propios. Contrapicados de lámparas, esquinas de estanterías y armarios, voces, músicas, siluetas. Ventanas, ojos de la casa, del hogar que nutre y preserva, o también —ay— del infierno más virgen.

Mi niñez desmochada buscando siempre el hogar amable, seguro, nido de rumores ocultos y de fuego amigo, templo donde el estrépito se arrodilla fuera, ante sus puertas.

martes, 12 de mayo de 2015

Amnesia.






Ponía tanto empeño en anularse, que su única esperanza era perder del todo la memoria para dejar de ser ella misma. Sólo siendo otra persona se daría licencia para reconquistar su identidad perdida.





Mariaje López.



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lunes, 20 de abril de 2015

Contra el cielo, reeditada, y también la crónica.





En Villa del Norte estalla un coche con cincuenta kilos de pólvora y tres personas dentro, dos hombres y una mujer. Los medios de comunicación difunden la noticia de que se trata de miembros del comando terrorista más sanguinario de la —así llamada— Organización. El padre de la joven muerta, un librero recientemente viudo de ascendencia judía, niega que su hija perteneciese a la banda, aunque para aumento de su desgracia las evidencias parecen incontestables. Tiene en su contra a una prensa ansiosa de carnaza, una sociedad enfrentada y unas conciencias acostumbradas al alimento predigerido. Pese a su gran dolor, se enfrenta a todos para limpiar el nombre de su hija y dejar clara su condición de víctima. Ignora la razón por la que ella estaba en ese coche, pero conocía a Ainara mejor que nadie, y eso le basta. 

A partir de aquí veremos desfilar a todos los arquetipos posibles de una geografía fragmentada, mucho más que por las ideas, por la violencia. 

jueves, 16 de abril de 2015

Palabras en el silencio.





Días de silencio y de mirar al cielo,
de tinta y papel ansiosos de caricias mutuas;
de miradas que bucean entre los pliegues de un verso.

Allí donde la inspiración campa sin censura ni arrogancia,
donde la memoria aviva su pálido regusto añejo.


Mariaje López

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lunes, 6 de abril de 2015

Entropía

















La copa quebrada nunca tornará a ser una,
y el vino vertido no ha de regresar.
El sol que te alumbra, fiel a su destino,
en su entraña de fuego se consumirá.

jueves, 26 de marzo de 2015

El interesante caso del ferrocarril que desapareció durante una hora.







El ferrocarril dejaba asomar apenas su esqueleto de costillas grises, oculto entre la nieve algodonosa que se fundía lentamente bajo un sol imbatible.

En la estación de Indolence se congregaba aquel día un nutrido grupo de excursionistas que pretendían pasar el día festivo en los museos y bares de Caoslan, la gran metrópolis, y los viajeros se aproximaban al borde del andén, tensando el cuello para escrutar la lejanía impoluta del inmenso valle, tras lo cual, se apartaban frotándose las manos al calor de su aliento. 

—Viene con retraso.

—Con semejante nevada, ¿a quién extraña? 

Una voz femenina anunció por megafonía que el tren con destino a Caoslan efectuaría su entrada en la estación en breves minutos. En los andenes se escucharon exclamaciones y palabras de alivio. Una joven mujer extrajo a su bebé del cochecito, en tanto que su acompañante, un tipo fornido de baja estatura, plegaba el vehículo. A su lado pasó un hombre de pelo rizado y barba gris, ataviado con un abrigo negro, algo raído. Sostenía una carpeta preñada de folios.

—¡Versos, señoras y señores! ¡Versos por la gracia de unas monedas!

—Es el poeta —dijeron los del fondo con cierto desdén. El poeta era un pasajero asiduo de los vagones, y por tanto bien conocido por los usuarios.

Escucharon el familiar sonido que confirmaba la inminente llegada, y acto seguido vislumbraron la forma trapezoidal de la locomotora agrandándose mientras se acercaba. Entonces ocurrió algo sorprendente: el tren, y no solamente el tren, sino también las vías, desaparecieron; se esfumaron ante la mirada perpleja de los viajeros. En su lugar se extendía una llanura virgen, cuya intacta blancura desafiaba la lógica.

Tras las exclamaciones primeras, reinó un silencio absoluto. Muchos creyeron estar soñando; otros, sobrecogidos, apenas lograban reaccionar en modo alguno. Un joven se apartó los auriculares y gritó, como única respuesta a lo desconocido. Le imitaron dos mujeres a las que siguió un viejo al que secundaron muchos, lo que desató el caos. Unos pocos intentaban calmar a los histéricos, esgrimiendo hipótesis de lo más peregrinas: extraterrestres, cámara oculta, experimentos militares, segunda venida de Cristo, fin del mundo... Alguien habló de poner una reclamación. 

La misma voz que anunciara la llegada del tren, ahora, con perceptible confusión, intentó poner orden. 

—Ferrocarriles del Norte lamenta el incidente. En cuanto nos sea posible informales de lo sucedido, lo haremos. Estamos recabando datos. Les adelantamos que la causa es totalmente ajena a nuestra organización. Rogamos mantengan la calma. Disculpen las molestias. 

Tales palabras no consiguieron sino aumentar el nerviosismo general. Las protestas elevaron el tono, pero nadie se movió de allí. Aquello era demasiado intrigante para quedarse a medias. En los siguientes cincuenta minutos no sucedió nada, salvo la repetición intermitente del mensaje oficial, y las elucubraciones cada vez más enrevesadas. Al cabo de este tiempo las vías reaparecieron, así como el tren, que continuó acercándose a la estación desde el punto en que lo había dejado.

La muchedumbre se apresuró a tomar posiciones en el borde del andén, devorados por la ansiedad.

—Ellos nos contarán lo que ha pasado —se repetían unos a otros, ahítos de curiosidad.

—¡Sí, sí! ¡Ellos tienen que saberlo!

Examinaron con avidez los cristales de las ventanillas mientras pasaban veloces ante ellos. Con un silbido largo el tren se detuvo. Los vagones, por costumbre abarrotados, estaban vacíos. 

Un terror repentino sobrecogió las almas. En medio de un silencio gélido se abrió la puerta de la cabina de mando, y asomó por ella una cabeza tocada con una gorra. Le siguió el cuerpo, que se intuía delgado a pesar del grueso anorak azul desvaído que lo cubría. El maquinista se quedó en el primer escalón para que todos pudieran verle, y levantó la mano izquierda, en la que sostenía un megáfono. Sus facciones amables desentonaban con las de su público. Consciente de la expectación se dispuso a tomar la palabra.

—Estimados amigos: están todos invitados a subir a este tren. Como cada día.

Los oyentes se miraron extrañados. Aquel hombre estaba loco, sin duda.

—Sí —prosiguió—, ya sé que no tienen noticia de ello. Es natural porque quien se queda en el andén lo olvida todo; y así sucederá también esta vez. Quien no suba a este tren hoy olvidará su existencia. Pero no hay que preocuparse amigos míos, mañana les llegará de nuevo la oportunidad. Mi consejo, si se me permite, es que no la pierdan. 

—¿Y cuál es el destino de tan raro transporte? —El maquinista sonrió y volvió a acercarse el megáfono. 

—Este tren, señoras y señores, tiene como destino la Sabiduría. Ni más, ni menos. —Un nervioso murmullo generalizado recorrió la estación. 

—¡Sí, sí! Así es. Todo el que suba a bordo y prosiga el viaje la obtendrá seguro. Más…

—¡Hable, hable!

—Más esto trae una consecuencia. 

—¡Déjese de rodeos y hable de una vez! —gritó un señor irritado.

—Eso, explíquese: ¿qué consecuencia es esa? —inquirió otro con gafas y bigote, rechoncho y tripudo. 

—¡Ah, señor mío! Que nunca podrá regresarse al estado de ignorancia. —Hizo una pausa, ya que estaba acostumbrado a las peores reacciones ante semejante oferta— El billete no cuesta nada, señoras y señores. Es completamente gratis. 

Hubo silencio. El maquinista inspeccionó el andén, y haciendo como si en verdad esperase una respuesta entusiasta, preguntó:

—¿Cuántos se atreven?

Nadie se movió del sitio ni abrió la boca. Algunos endurecieron el gesto, pensativos. 

—Yo voy.

La voz llegaba desde el fondo. Todos volvieron la cabeza: era el poeta. Éste se guardó el bolígrafo y apretó contra el pecho su carpeta de folios. Los otros le abrieron paso, admirados los necios, envidiosos los cobardes. Apenas entró en el vagón, el poeta comprendió el porqué de ambas cosas. La promesa no tardaba en empezar a cumplirse, pensó.

—¿Alguno más? -insistió el maquinista. 

El hombre bajó el megáfono y sonrió con tristeza.

—Siempre puede más miedo —murmuró para sí. Se descalzó la gorra y la agitó en el aire. —¡Disfruten de su día!

Se despidió amablemente y desapareció en el interior de la cabina, momentos antes de que se cerrasen las puertas del tren. Todas las puertas. 

Un segundo después los viajeros habían olvidado todo lo acontecido en la última hora. Ni siquiera el reloj de la estación, o el de ningún otro viajero delataba el lapsus de tiempo. El tren de Caoslan llegó a la hora prevista, y nadie entonces, ni muchos años después, reparó en la desaparición del poeta. 


Mariaje López ©


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lunes, 16 de marzo de 2015

La exclusiva de Salvador.


La exclusiva del Asesino. Foto de portada: Maibi Marisa Bilbao. 



Si buscas en una librería la novela de Salvador Robles Miras, "La exclusiva del asesino", puede que la encuentres en la sección de novela negra. Una observación atenta te revelará quizá que no se siente muy cómoda en su estante; la pupila de su caracol vigilará con inquietud peregrina la sección vecina de filosofía. 

Está donde está porque esconde un crimen pronto al destape, y policías que seguirán pistas falsas que darán de remate con las verdaderas. Pero el asesinato es sólo una excusa para contarte otras cosas, esas tan difíciles de rastrear, o más, que las huellas de un opaco crimen. 

lunes, 9 de marzo de 2015

Rencores y Catarsis.






Hoy ha sido un día extraño: hoy se me ha caído el rencor. 

Para mí ha sido un misterio, porque llevaba años persiguiéndolo. Ahora sé que no lo intentaba de veras porque creía, sin asumirlo, que el rencor era un escudo. Me acuerdo de un sabio que decía algo así como que de poco sirve el esfuerzo para desterrar creencias, ya que éstas se disuelven solas en la comprensión. 

Comprender es más que saber; es ir más allá de la consonancia intelectual. La consonancia intelectual sabe que fumar es perjudicial para la salud, por ejemplo. Sabe, pero no comprende el total alcance y sigue fiel a su conducta viciada. Pero si además de saber comprende, deja el cigarrillo sin ningún esfuerzo, es como si se le cayera de la mano inadvertidamente; conozco un par de casos que sirven de ejemplo a lo que digo. El sabio al que me refería era Krishnamurti; y tenía razón. 

viernes, 27 de febrero de 2015

Carl Sagan. PARTE 2: Cosmos. (Un viaje personal).


¿Qué es el cosmos?

Carl Sagan nos lo dice en la primera frase del primer capítulo de COSMOS:

"El cosmos es todo lo que es, alguna vez fue o alguna vez será".

Y prosigue: 

"La contemplación del cosmos nos perturba. Sentimos un hormigueo en la espina dorsal, un nudo en la garganta, una vaga sensación, como si fuera un recuerdo lejano de que nos precipitamos en el vacío. Sabemos que nos estamos acercando al mayor de los misterios". 





Arrancamos con el tema insignia de Cosmos: Heaven and Hell (Parte 1) de Vangelis. Cuando esta música sonaba en el televisor, yo lo había dispuesto todo para no tener que moverme del sofá durante la hora siguiente. Esto ocurría una vez a la semana, en horario estelar de noche, justo después del telediario de las nueve. La primera cadena de Televisión Española le había echado mimo a su adquisición; tanto, que eligieron con cuidado al actor que doblaría a Sagan, y hasta le buscaron un asesor técnico para ayudarle, pues nunca se habían enfrentado a un reto como aquel. El mejor especialista que encontraron era un jesuita, dato curioso en una serie tan agnóstica como la que nos ocupa. En el décimo episodio se plantea la supuesta autoría de la creación: 

jueves, 19 de febrero de 2015

Carl Sagan. PARTE 1: La persistencia de la memoria.







En el año 1977 Tony Leblanc nos dejó con cara de lelos ante el televisor, mientras él pelaba tranquilamente, y se comía, una manzana en el escenario. Tres años después -cinco en España-, hubo alguien que nos sorprendió más si cabe utilizando otra manzana en un plató. Todavía me emociona verle explicando la cuarta dimensión con la ayuda de dicha fruta y unos cuantos recortes de papel. Comenzaba la década de los 80 y yo tenía 25 años cuando descubrí el COSMOS de la mano de un auténtico explorador de lujo: Carl Sagan. Nunca antes me habían invitado a un viaje tan fantástico y tan real al mismo tiempo; tan inconmensurable, hermoso y emocionante. Un viaje donde se entrelazaba la ciencia con la ética y la poesía. Aquel inmenso comunicador, aquel ser humano único lo hizo posible.  

Acompáñenme...


domingo, 15 de febrero de 2015

El Mayor Bien.




El mayor bien al que un ser humano puede aspirar en la vida es la PAZ.

Sin ella de poco valen la alegría, las riquezas o el amor. Muchos piensan que el amor es lo supremo, pero ¿qué es el amor sin paz? Algo hermoso ciertamente, pero que pronto se quiebra y recompone en otras cosas que bajo apariencia de amor, no lo son.

¿Y cuánto dura la alegría sin paz? Es una criatura nacida antes de tiempo que precisa de atención asistida.

Si te alcanza la paz, puedes sobrellevar las demás carencias. Por ello la paz es el estado perfecto.

Quizá por eso se la deseamos a los que marchan; no les decimos descansa en alegría, o descansa en amor. Les decimos: descansa en paz.

Yo no creo en otras vidas; por eso anhelo poseer aquí esta gran bendición, y la valoro por encima de todo lo demás, sabedora de que si me acompaña puedo soportarlo todo. Tanto es así que de tenerla garantizada no le tendría miedo a nada.

Te preguntarás por qué estoy tan segura.

Pues verás:

Sólo he sido completamente feliz en aquellos momentos en los que he experimentado una paz completa.

Permanece si lo deseas en la quietud de esta casa. Siéntete en paz.





Mariaje López.
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martes, 27 de enero de 2015

¡Sálvame!




Un día, hace unos años, recibí en mi teléfono un mensaje acuciante de alguien muy cercano que decía:

"Lo tengo todo preparado para suicidarme. ¡Por favor, SÁLVAME!

Con el corazón desgarrado y anegada en lágrimas respondí:

"Si tu salvación dependiera de mí, hace mucho tiempo que estarías salvado. Desgraciadamente tu salvación no está en mis manos, sino en las tuyas. De lo que decidas hacer, tú eres el único responsable".

No se quitó la vida. Tampoco puede decirse que se salvara; eso es algo más que no matarse. 

A veces la realidad es salvaje; a veces salvadora. Como una cuerda, sirve para afianzarse y escalar, o de lazo para la horca. Depende de cómo decida usarse.






Mariaje López.
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viernes, 23 de enero de 2015

Memorias de un sofá.




Llevaba algunos años separada. Era el primer mueble que yo compraba sola: sola lo busqué, sola lo elegí, y sola lo pagué. Era un sofá corriente, pero robusto. Nos entendimos bien desde el principio.

Llegó a casa oliendo a nuevo, con sus tres cojines rojo granate, regalo de la tienda. Desde entonces ha contribuido a hacer mi vida bastante más confortable. Por aquellas mismas fechas, algunos años antes de conocerle, el hombre de mi vida estaba comprando las sillas de su comedor con idéntico tapizado; exacto hasta en el color, y eso que había seis tonalidades a elegir si no recuerdo mal. Obra del azar desde luego, pero encantadoramente profético. 

Mi sofá y yo hemos vivido muchas cosas juntos: tantas y tantas horas de intimidad creativa, largas meditaciones, hallazgos deslumbrantes, soledades buscadas, compañias encontradas, sustanciosas lecturas, lágrimas surtidas, felicidades plenas, diarios escritos y olvidados, esperanzas rotas y cumplidas, palabras dichas y escuchadas, arrullos con los gatos, risas, siestas, abrazos, proyectos, adioses y besos. Él lo sabía todo de mí, y yo en ningún otro sitio me encontraba tan cómoda. Y así un día me dí cuenta de que nos habíamos convertido en cómplices. 

Una vez entraron a robar en casa. Mientras esperaba a la policía y a un cerrajero que me abriese la puerta, yo imaginaba a mi discreto amigo acuchillado; sabía que a veces los ladrones lo hacían, no sé si de pura rabia. Confieso que esa visión me angustiaba más que ninguna otra pérdida. Al entrar fue donde primero acudí, y respiré aliviada al comprobar que no había sufrido daño. 

Podría quedarse vacía la casa, y eso me apenaría; podrían llevarse todos los demás muebles, y sería un pequeño desastre. Pero este sofá acumula tanta historia, que si quedara él solamente entre las cuatro paredes, mi casa seguiría siendo mi hogar.


Mariaje López.
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jueves, 27 de noviembre de 2014

George Barbier: Un mago del Art Déco.







Cuando pienso en George Barbier el primer adjetivo que me viene a la mente es elegancia, y junto con él, conceptos como armonía, exquisitez, sofisticación, equilibrio de formas y colores, gracia, y magia. Porque Barbier era un mago del Art Déco.
  
George Barbier nació en la localidad francesa de Nantes, el otoño de 1882. No se conoce mucho de su vida privada, pero su obra como pintor, diseñador de moda y de vestuario escénico, joyería, vidrio y papel pintado, y sobre todo su legado como ilustrador de la corriente Art Déco es bien conocido y ensalzado. 

Murió en París, corriendo el año 1932, a los 49 de edad, dejando tras de sí una gran producción, siempre en la vanguardia de la época. Formaba parte de un círculo de artistas que la revista Vogue llamó Los Caballeros del Brazalete, por el elegante y poco ortodoxo estilo que sus miembros observaban en costumbres y atavíos




Le fascinaban los vasos griegos, las miniaturas indias, el arte oriental, los dibujos de Aubrey Beardsley y las pinturas de Léon Bakst, dos revolucionarios del arte en su época.

Barbier creó diseños para el vestuario del ballet ruso, con el gran Nijinsky en cabecera de cartel, para el Folies Bergére, junto al mítico Erté, hizo colaboraciones regulares en la revista L'Illustration, trabajó con el joyero Cartier, ilustró textos de Baudelaire, Théophile Gautier, Alfred de Musset y Paul Verlaine entre otros.

Su Almanaque de las modas pasadas, presentes y futuras, titulado  Falbalas et Fanfreluches (traducido significa: Volantes, volantes y más volantes), es considerada su obra maestra. Otro trabajo muy aclamado fue su vestuario para la película Monsieur Beaucaire, con el adorado Rodolfo Valentino de protagonista. Está en You Tube por partes si quieres curiosear.

Me complace presentarte algunas de las obras de George Barbier.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Desafío


Foto: Mariaje López




Solo vives una vez.
Una vez cada segundo.

¿Te atreves a aceptar el desafío de vivir eternamente cada instante?




Mariaje López.
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viernes, 7 de noviembre de 2014

Viñetas cotidianas de barbarie y desamor.

Pintura: Manos de anciana - Óscar Jiménez


Contábase la anciana las quejas de sus huesos, restaurando tiempos no vividos, levantando paraísos huecos. Fugaces dichas que juegan a esconderse, ajenas al insensible lastre de los días yermos.





Un día vio a su madre en el patio de la casa, tijera en mano, recortándole las alas a un jilguero. Un hilo atado a la pata y lo encadenó a la ventana. Lo mismo le había pasado a ella, pero jamás lo supo. Ni quiso saberlo cuando pudo. El animal murió a los dos días; supuestamente de pena. Ella continuó viviendo, supuestamente.


 


Contábase la anciana cuentos a su oído amables, despreciando la sonrisa esquiva y sorteando el duelo de los besos muertos, tallando con el cincel del miedo falsas dichas, cayendo sin advertirlo en el azul, oscuro y lento, de los días marchitos... y ciegos.


Mariaje López.

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lunes, 27 de octubre de 2014

Infinitivo simple: estar.






Hay instantes que por más años que pasen nunca olvidas. No son grandes acontecimientos, ni sublimes horas compartidas. No son las derrotas, ni el pasajero cénit de las victorias. Son instantes en los que en apariencia nada ocurre; estampas vestidas de soledad atenta, milenios de evolución atrapados en una mota de vida, relámpagos de plenitud que cruzan este momento y te hacen uno con él.

Es el aquí y eres tú; cuando se diluye la bruma, cuando la vida secreta aflora, cuando la otra dimensión se despliega poliédrica, inefable y deslumbrante, sobrecogedora. Le da igual de qué cielos o infiernos le hable tu alma; porque tu alma, llegada a esta secuencia, no puede hacer otra cosa que emborracharse de paz.

En ese instante inefable de total presencia, el ahora revela lo que es, y cada objeto narra su historia. Estás en todas partes porque solo estás en una, y te sientes ajeno al tiempo en la certeza absoluta de que si pudieras, te quedarías aquí, en este eterno silencio donde palpita el mundo, donde no tienen cabida el tedio y la sinrazón, donde nunca te sientes solo porque sabes que formas parte de una realidad sin límites que fuera de aquí no conoces ni sospechas.

Mariaje López.
 

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miércoles, 8 de octubre de 2014

Quinta de Regaleira; un atajo al inframundo.




Palacio Nacional de Sintra
Estás en la Plaza Mayor de Sintra, muy cerca del Cabo da Roca, extremo más occidental del continente europeo. A tu derecha, con sus dos grandes y enigmáticas chimeneas cónicas, antes pintadas de negro y ahora de blanco, el Palacio Real. A tu derecha la sierra, exhibiendo con ostentación sus fortalezas, el Palacio da Pena, el Castillo dos Mouros, las casas y mansiones que salpican sus verdes laderas. Escenarios brumosos propios de leyendas románticas, gestas caballerescas y cuentos de Andersen. La lluvia se despliega intermitente, y en los frondosos jardines un velo neblinoso se adhiere a las rocas y a las copas de los árboles. El microclima de esta zona satina las piedras, verdea los muros y las calzadas, empapa los bosques, y los surte de abundancia para que ignoren lo que significa tener sed.


Castillo dos Mouros al fondo


Llevas anotado en mente el nombre del primer lugar que visitarás en la ciudad. Otros que estuvieron allí antes te lo mencionaron, y tú, que gustas del lenguaje de los símbolos, sientes una gran curiosidad, es una suerte de atracción que envuelta en esta bruma tiene algo de melancólica. Preguntas y te explican que está a pocos minutos del centro, y hacia allí te encaminas paseando; sin urgencias, pero expectante.

Asciendes la leve pendiente de la calle con los sentidos alerta. Aproximadamente hacia la mitad del trayecto encuentras a una docena de turistas parados frente a la puerta de un viejo hotel, se trata del Lawrence´s. En un perfecto inglés el guía cuenta que en esta casa se ha alojado varias veces Lord Byron, gran admirador, como tantos otros artistas, de estos líricos parajes.

Hotel Lawrence's



Tres minutos después bordeas el muro de la finca que buscabas. Al principio hay una entrada que hoy no se utiliza: la llamada Logia de Pisöes. Un poco más adelante está la puerta principal de la Quinta de Regaleira. Frente a ella, ya hay algunas personas esperando a su apertura, que será a las diez y media. Cuando el reloj marca esa hora la verja se abre y cruzas el umbral. Acabas de convertirte en peregrino del inframundo. Los gatos serán los primeros en recibirte, no te temen ni te estorban; ellos moran en sus dominios, pero admiten tu llegada con generosa indiferencia.

lunes, 29 de septiembre de 2014

De ruidos y derruidos



Paseando esta mañana junto a la valla de un colegio a la hora del recreo, escucho la algarada, similar a la que emiten los cientos de pájaros que al declinar el día, se recogen en las copas de los árboles.
A esta semejanza de ruidos y sujetos —niños jugando y pájaros—, bien podría achacársele algún parecido con la libertad: las aves son símbolo de ella, y en los niños muy pequeños por lo general todavía no ha sido cercenada.

Esto me lleva a hacerme otra pregunta: ¿Es la libertad ruidosa? Probablemente sí, ya que para acallarla —y derruirla— se inventaron las mordazas.




Mariaje López.


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miércoles, 20 de agosto de 2014

El enigma Blancanieves: Alan Turing, un genio condenado por homosexual.




Cuando el 7 de junio de 1954, la asistenta doméstica entró en la casa de Alan Turing en Cheshire (Reino Unido), lo encontró muerto en su cama. En la mesilla de noche había una manzana mordida, al parecer, impregnada con cianuro. Al menos eso dijo la policía, cuya versión oficial fue muerte por suicidio.

Pero, ¿de quién te estoy hablando? No me extraña que no te suene mucho el nombre. Como Nicola Tesla ha sido silenciado por la historia, y sólo recientemente a ambos se les ha empezado a hacer justicia. Demasiado tarde para ellos, esperemos que no para la humanidad.

Alan Mathison Turing fue una de las mentes más brillantes del siglo XX. Se estima que su trabajo acortó la duración de la guerra en dos o tres años, salvando con ello entre 14 y 20 millones de vidas, ya que las estadísticas arrojan 7 millones de muertos por cada año de contienda. Este matemático además, contribuyó decisivamente a la victoria de los aliados. El estado británico se lo pagó con un proceso por homosexualidad, que todavía era delito en Inglaterra, y una condena de un año de cárcel. La única deferencia que tuvieron con él, por las peticiones de clemencia de algunos de sus amigos influyentes, fue darle a elegir entre la prisión o un nuevo tratamiento que estaban experimentando por entonces para anular la libido y así "curarle de su enfermedad". En otras palabras, cárcel o castración química. Para no verse obligado a dejar sus investigaciones, Turing se dejó inyectar estrógenos durante un año. ¿Una mala decisión? A ver qué te parece después de leer lo que sigue.